25 de Septiembre de 2018

Opinión

Servicio Militar, la satisfacción de cumplir un deber

En los primeros años de su aplicación, era común ver los domingos a miles de jóvenes uniformados de caqui, botas y cuartelera acudir a “marchar”.

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Creada en 1938 y promulgada en 1940, la Ley del Servicio Militar Nacional declaró “obligatorio y de orden público el servicio de las armas para todos los mexicanos” (varones); en 1942 entró en vigencia y la primera generación de conscriptos la integraron los nacidos en 1924.

Desde entonces, cada año miles de jóvenes que cumplieron los 18 años de edad el año anterior y que integran la Clase, así como los anticipados (mayores de 16 años y menores de 18) y los remisos (quienes no cumplieron el servicio en su año) acuden a cumplir esta obligación en las unidades militares, previo sorteo: los que obtienen bola negra quedan a disponibilidad. 

En los primeros años de su aplicación, era común ver los domingos a miles de jóvenes uniformados de caqui, botas  y cuartelera acudir a “marchar”. En instalaciones militares y navales recibían acondicionamiento físico, instrucción de orden cerrado, ética y legislación militar, y manejo de armamento reglamentario. El 5 de mayo todos acudían impecables a la jura de Bandera, y también el de la liberación. 

La Armada de México incluso llegó a tener Compañías del SMN integradas por voluntarios, que acudían a las sesiones de instrucción portando sus uniformes y grados honoríficos. Muchos optaron por darse de alta.

Hasta hace algunos años, la Cartilla liberada era un requisito indispensable para realizar varios trámites, entre ellos viajar al extranjero, conseguir empleo, registrar título y cédula profesional o casarse por el Registro Civil. Cumplir esta obligación era satisfactoria y exhibir la hoja de liberación era un timbre de orgullo.

De mezclilla y sin instrucción

Ahora, el Servicio Militar Nacional ha perdido su esencia, básicamente se trata de servicio social pues el adiestramiento con armas pasó a segundo plano. Los conscriptos portan playera blanca, pantalón de mezclilla y gorra con las abreviaturas SMN. Además, gran número de jóvenes que llegan a los 18 años no cumple con el servicio gracias a que en el sorteo obtienen bola negra que los deja “en reserva”. 

Desde años recientes, la Sedena convoca ahora a obtener la liberación de la cartilla en tres meses en sus cuarteles (la permanencia es de lunes a sábado), convocatoria a la que se han sumado jovencitas que realizan el servicio militar en forma voluntaria.

Esta medida busca motivar a los jóvenes a abrazar la carrera de las armas, y sirve al Ejército como primer filtro para seleccionar a quienes tengan aptitud y vocación. De hecho, la Ley del SMN establece que la liberación se puede lograr en el activo en el Ejército o la Marina un año. Hubo muchos que con esta intención ingresamos a las Fuerzas Armadas… y  nos quedamos toda una vida. 

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