23 de Septiembre de 2018

Opinión

Sífilis, la enfermedad actual

Las lesiones cutáneas son tan diversas que por eso se le llamó a la sífilis “la gran imitadora”.

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La sífilis durante siglos fue un flagelo para la humanidad,  pues se carecía de recursos científicos para su estudio y control, y  por su fácil transmisión sexual , pero en 1883 P. Ricord separa la sífilis de la gonorrea que hasta ese entonces se creía que eran una sola enfermedad.  

El 3 de marzo de 1905 F. Schaudin y E. Hoffmann descubren el treponema pálido, agente causal de esta vieja enfermedad; en 1946 Harris crea la prueba VDRL para el diagnóstico de la sífilis utilizada hasta la actualidad; pero la aportación más importante  fue el uso de la penicilina en 1943 porque por primera vez se tenía un tratamiento eficaz sin los riesgos del mercurio  que evitara el inexorable curso de la enfermedad.

Gran parte del conocimiento de la evolución de la sífilis se debe a un estudio único, realizado en Oslo y que por razones bioéticas no podría repetirse: se observó a 1978 pacientes  sin tratamiento y 50 años después Morgan establece un esquema del curso de la enfermedad, dividiéndola en sífilis temprana, antes de 2 años, y sífilis tardía, después de este tiempo. 

La temprana se inicia con la introducción del treponema casi siempre después de una relación sexual; después de 3 semanas de latencia, aparece la lesión inicial, el chancro sifilítico o duro, habitualmente en los genitales pero puede aparecer en los labios, lengua o nariz, consistente en una pápula que se erosiona y que después de 3 a 6 semanas desaparece sin dejar cicatriz.

Al cabo de seis semanas a seis meses de latencia se inician las lesiones del secundarismo sifilítico que es producto de la presencia del treponema en la sangre;  las lesiones afectan prácticamente todo el cuerpo: piel, mucosas, anexos, órganos con síntomas generales; las lesiones cutáneas  son tan diversas que por eso se le llamó a la sífilis “la gran imitadora”, pues presenta todas las lesiones dermatológicas elementales, excepto vesículas y ampollas, tira el pelo “en mordidas de ratón” de piel cabelluda, cejas o bigote pero “ni la sífilis ni la lepra hacen calvos”. 

Las lesiones del secundarismo son infectantes, después de algunos meses vuelve a ser latente y dependiendo de la inmunidad individual, se cura espontáneamente, permanece latente o presenta lesiones tardías, destructivas, no infectantes y no resolutivas, afectando piel, corazón, vasos sanguíneos y sistema nervioso. 

Si una mujer con sífilis se embaraza, le transmite la enfermedad a su hijo por la placenta, sífilis congénita. Se puede contraer también por contacto de las lesiones del secundarismo, sífilis de los inocentes.

Las pruebas de laboratorio son necesarias para demostrar la presencia del treponema pálido e iniciar el tratamiento. Todavía continúa siendo la penicilina el de elección en cualquiera de sus etapas, pero, a pesar de ella, hay 12 millones de pacientes al año en el mundo

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