20 de Mayo de 2018

Opinión

Slow Tourism

El modo de vida actual, el estrés, las presiones cotidianas, la prisa en la que vivimos (especialmente aquellos en grandes ciudades)...

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El modo de vida actual, el estrés, las presiones cotidianas, la prisa en la que vivimos (especialmente aquellos en grandes ciudades) y el interés de ciertos grupos de cambiar esta dinámica, ha dado origen a una forma de vida conocida como “slow movement”, iniciado en la década de los 80 del siglo pasado, cuya filosofía es tomar las cosas más lentamente en ciudades, la comida, educación, comida y los viajes.

El objetivo de este movimiento es tomar el control del tiempo, y no dejar que el tiempo controle nuestras vidas; se realizan actividades que permiten a las personas el disfrute de sus actividades, muchas veces sin utilizar la tecnología, para generar una verdadera conexión con uno mismo y las actividades a realizar. Uno de los objetivos importantes en este contexto es poder lograr una verdadera conexión con lo que uno realiza y con los demás, desconectándose por algunos momentos, días o semana del trabajo, las redes sociales y la tecnología en general.

Uno de los casos más sonados y de mayor éxito es el slow food, que surge como una respuesta al incremento en el número de opciones de establecimientos de comida rápida, sintética y artificial. De acuerdo con información de la página de la organización Slow Food, esta actividad fusiona el placer de comer con responsabilidad, sustentabilidad y armonía con la naturaleza. La organización, que tiene más de 100 mil miembros alrededor del mundo, se ha comprometido a educar a la población en la importancia de consumir alimentos producidos de manera local, en tomarse el tiempo de disfrutarlos y en promover alimentos sustentables.

Como ejemplo y para orgullo de nuestro Estado, el pasado mes de mayo, la langosta sustentable pescada en Quintana Roo fue la protagonista de un evento de Slow Food llevado a cabo en un conocido restaurante de la Ciudad de México, donde se realizó  una degustación de la langosta Chakay (langosta pescada de forma sustentable en las Reservas de la Biosfera de Sian Ka’an y Banco Chinchorro), lo que confirma el interés de un público especializado en consumir productos que apoyan la conservación de la biodiversidad.

El turismo también ha entrado a esta tendencia del slow tourism o slow travel como respuesta a esta forma de viaje cada vez más extendida en la que el turista aprovecha sus vacaciones para visitar tantos sitios le sea posible, generalmente en tours organizados, donde “colecciona” destinos turísticos sin realmente tener una interacción con los mismos, con la población local y con la historia del sitio, lo que lleva a una experiencia artificial que ofrece  conocer muchos en poco tiempo, pero que al final en realidad no permite conocer nada. 

Existen alrededor del mundo algunas ofertas de este tipo de turismo que han tenido buenos resultados. Probablemente la experiencia más exitosa y amplia en el tema es la organizada por la asociación “slow tourism”, que opera en Italia y Eslovenia, y que es un clúster conformado por 30 socios que buscan promover itinerarios donde el turista viaja a destinos, se traslada ya sea caminando o en bicicleta, se hospeda en hoteles y come en restaurantes en los que no importa el tiempo, sino el disfrute real de las actividades en cada uno de los sitios.

En México la iniciativa Detoxtec, en Veracruz, es ejemplo de un programa de actividades al aire libre que anima a los participantes a estar en contacto con la naturaleza y con ellos mismos y las personas que los rodean, a través del ecoturismo y turismo de aventura; uno de los compromisos que hace el viajero es no usar la tecnología durante su viaje.

El potencial de desarrollar este tipo de actividades en México es muy amplio, debido a la gran cantidad de oferta de actividades en espacios naturales. Este potencial crece teniendo a la mano a un mercado muy grande (en especial en Norteamérica) que está tomando conciencia de este tipo de viajes y que están deseosos por desconectarse de sus actividades.

Y ustedes, ¿están listos para su próximo viaje de slow tourism?

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