20 de Septiembre de 2018

Opinión

Sólo le pido a Dios...

Una sola palabra tiene el poder de cambiar la comunicación con alguien, el estado de ánimo y comportamiento subsiguiente....

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Hazme un instrumento de tu paz,/ donde haya odio, lleve yo tu amor/ donde haya injuria tu perdón,/ Señor donde haya duda, fe en Ti.- San Francisco de Asís

Ampliar nuestro vocabulario nos da la posibilidad de expresar mejor nuestros pensamientos, opiniones, sentimientos, intenciones, estados de ánimo y sueños. 

Hay que reconocer que la palabra tiene poder, tiene fuerza para convencer, transformar las emociones y llevarnos a mejores acciones, por eso, tiene que ver con nuestra vida y con la de los demás. Las palabras impactan, animan o desaniman, crean confianza o desconfianza, pueden incitar al amor o al odio, pueden mentir o expresar la verdad. Muchas veces somos poco conscientes del efecto de nuestras palabras. 

Si nuestro vocabulario es pobre, nuestro ser no podrá vibrar como corresponde a alguna situación que entusiasma y favorece. Si tenemos palabras que describan alguna sensación y/o situación con entusiasmo, alegría o apasionamiento, nuestro gozo generará un disfrute mayor y contagioso. Al utilizar palabras, que además de su significado literal, transmitan la intensidad emocional, tengamos por seguro que elevarán o disminuirán el impacto emocional transformando nuestro estado de ánimo positiva o negativamente. Con las palabras podemos inducir a la nobleza de espíritu o a despertar los más bajos sentimientos al expresarnos acerca de alguna persona y/o de algún suceso. 

Una sola palabra tiene el poder de cambiar la comunicación con alguien, el estado de ánimo y comportamiento subsiguiente. Así, en ese orden. Referirnos a alguna situación inesperada y frustrante con palabras como: “Esto es terrible, inconcebible, no lo aguanto”, en lugar de: “Esto me incomoda un poco”, hace una enorme, abismal diferencia en las personas; la última expresión, inclusive, disminuye el riesgo que provoca la presión arterial alta evitando accidentes cardiovasculares y/o cerebrales, amén, de otros trastornos de salud. 

Con la palabra, también podemos aumentar o reducir la buena voluntad hacia alguna persona. En nuestra intrarrelación como en nuestras interrelaciones es imperativo comprender el poder de las palabras debido al impacto en el ser. Por favor, pensemos antes de emitirlas para bien nuestro y de quienes las reciban. Recuerda: tú decides ser instrumento de paz o de guerra y destrucción. 

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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