21 de Septiembre de 2018

Opinión

Soltar...

Nada ni nadie en este mundo es indispensable y no está allá nuestro centro de vida.

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Lo importante de tu “terreno” de vida es si lo usas para construir o para estacionarte.- Anónimo    

Desapegarse, soltar… no es fácil, sin embargo, es un comportamiento que es necesario reconocer y aprender. 

Las aves orillan a sus polluelos a abandonar el nido y volar, pero nosotros los seres humanos tendemos a asirnos, aferrarnos. 

Somos posesivos, sujetamos y nos sujetan. Nos apegamos a las cosas materiales: las coleccionamos, las acumulamos, las valoramos… y las dejamos ir sólo cuando es indispensable. Detenemos a los hijos, confundiendo egoísmo y miedos, con amor. 

Respecto a las cosas materiales creemos que nos dan seguridad y/o estabilidad. Con inteligencia hay que usar las cosas y no las cosas a nosotros. 

Recordemos que NADA ni NADIE en este mundo es indispensable y no está allá nuestro centro de vida. 

Hay que recalcar que “dejar ir” no es dejar de amar ni renunciar a nuestras responsabilidades y culpar a otros de nuestros descuidos o frustraciones. 

Desapegarse no es escapar de las dificultades de la vida, renunciando al dominio de uno mismo. Tampoco es abandonar o rechazar a los que amamos sino dejarlos ser.  

Hay que “dejar ir…” la tristeza por la pérdida de alguna relación malograda; la pena por la muerte de seres amados. Hay que “dejar ir…” lo que alguna vez fue porque de nada sirve estar anclados añorando la niñez, la adolescencia, la juventud. 

Hay que “dejar ir” los sentimientos de culpa y el dolor de nuestras decepciones. Es importante soltar las cargas inútiles que amenazan con tirarnos y aplastarnos. Dejar ir nuestros corajes, la “ira congelada”, los resentimientos que enfrían el corazón y agrian el carácter.

No podemos ser mejores si no lo intentamos. Estar atenidos a alguien no funciona. Debemos tener bases firmes, sólidas, en nuestro interior para poder impulsarnos. 

Muchos vendemos nuestra autenticidad, peor aún, algunos hasta la regalamos, cuando nos instalamos en la comodidad de que otros resuelvan nuestra vida. 

Con el tiempo veremos la ventaja de permanecer auténticos con uno mismo y sentirse orgullosos de compartirlo con los demás. Qué alivio es descubrir que hemos sido creados artesanalmente, uno por uno, con lo que necesitamos para ser. 

Ser generosos es importante para devolver parte de tanto que se nos ha dado gratuitamente. Entonces y sólo entonces se nos dará más y mejor. Nuevas emociones, nuevos caminos para transitar con esperanza hacia la meta final. Mientras más dejemos ir más se nos dará.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir a vivir.

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