25 de Septiembre de 2018

Opinión

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Los hábitos alimenticios, sustancias adictivas, falta de ejercicio, sedentarismo y estrés son capaces de modificar la percepción de la existencia y erosionar nuestras actitudes.

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Recientemente asistí a un encuentro nacional de especialistas en enfermedades inflamatorias crónicas, cuya particularidad fue congregar a médicos de disciplinas diversas, con el objetivo de alinear la manera de analizar, detectar, diagnosticar y tratar algunos problemas de salud. Dermatólogos, gastroenterólogos, coloproctólogos y reumatólogos, sumando experiencias, buscamos consensos para beneficio común. 

Las enfermedades crónicas laceran el futuro de un ser humano y desgastan social y económicamente a nuestra población e instancias del sector salud.  La desidia, herencia o cualquier otro factor  son elementos que abonan el número de padecimientos como diabetes, artritis, psoriasis, hipertensión, enfermedad intestinal inflamatoria o cáncer, que acaban con aspiración, esfuerzo e ilusión de muchos.

Pero, si hemos avanzado tanto en tecnología para el diagnóstico y tratamiento, ¿cómo es que siguen modificando la vida humana? Pues te comento que el saberse “atrapado” por una dolencia crónica produce grave distorsión de la vida y cual tentáculo alcanza las áreas personal, familiar, laboral y social. Los síntomas son abigarrados y van desde malestar, miedo, depresión, agresividad y  pérdida de comunicación con la familia, hasta el aislamiento social y deterioro del nivel socioeconómico.

Quienes rodean al doliente apuntan comentarios que poco ayudan para su recuperación. No falta quien exprese: ¡Así le pasó a sutanito y, mira, se murió hace dos meses! O ¡te lo dije, debiste hacerte unos análisis! Sólo por citar. 

Nuestra reflexión destaca que el poco interés o autoestima  son los mejores compañeros de las enfermedades.  Modernos hábitos alimenticios, el consumo de sustancias adictivas, la falta de ejercicio, el sedentarismo y estrés no sólo son capaces de modificar la salud orgánica del cuerpo humano, sino de erosionar nuestras actitudes y modificar la percepción de la existencia.

Por todo ello, este es el momento de dar un giro a tu estilo de vida. Es importante que primero te quieras para poder querer a los demás. Abandona esos aires de perdonavidas y posturas egoístas que te hacen pensar que puedes hacer con tu vida lo que quieras. Somos parte de un engranaje, en donde todas las piezas -por pequeñas que sean-  son indispensables para mantener el  funcionamiento exacto y positivamente evolutivo de la humanidad. Que no te quepa la menor duda: la suma y el trabajo del gremio médico no cejará en su sana ambición de brindarte lo necesario para preservar tu salud, pero es necesario que participes en este esfuerzo de equipo.

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