25 de Septiembre de 2018

Opinión

¡Tala Arbitraria!

Lejos, muy lejos han quedado las ideas de que la capital del país sea la Ciudad de la Esperanza, como lo presumió el ex titular del gobierno capitalino Andrés Manuel López...

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Lejos, muy lejos han quedado las ideas de que la capital del país sea la Ciudad de la Esperanza, como lo presumió el ex titular del gobierno capitalino Andrés Manuel López, o de Vanguardia, como la bautizó Marcelo Ebrard. Por su parte Miguel Ángel Mancera, actual jefe de gobierno, destaca en su eslogan “Decidiendo Juntos”, una cosa más que falsa, ya que en el DF, las cosas no las deciden los capitalinos, esa es una vieja historia que le hacen creer a sus ciudadanos, con la finalidad de “aparentar” democracia. 

Digo esto, ya que es indignante la forma en que el actual gobierno, realizó una de las talas de árboles  más grandes que yo recuerdo, y sin preguntarle a nadie, situación que echa por tierra ese mencionado eslogan. 

La situación estuvo así, con la finalidad de crear del túnel doble de Mixcoac, el Gobierno de Mancera, dio la orden de talar más de 800 árboles en varias etapas, la primera ocurrió el fin de semana pasado, cuando cuadrillas de trabajadores equipados con motosierras, camiones y policías del cuerpo de granaderos, al más puro estilo de la delincuencia, arribaron a la zona de Rio Churubusco en la madrugada y comenzaron el ecocidio, esto motivó que cientos de vecinos de la zona, bloquearan Rio Mixcoac y Churubusco, como respuesta a esta acción que acabó con más de cien especies. Los granaderos, como era de esperarse, disolvieron a los vecinos, eso sí, de manera violenta (cosa que no pasa con los maestros de la CNTE, que cierran calles y avenidas y ni los tocan).

Ante la cascada de críticas de la opinión pública en las distintas redes sociales, las autoridades se justificaron al decir que, hacía meses se había consultado a la ciudadanía de la zona, y se había llegado al acuerdo de plantar árboles en calles secundarias, cosa que los propios vecinos niegan.

Lo cierto es que los servidores públicos (que son empleados de todos los ciudadanos), pese al atropello de los derechos de la gente por conservar seres vivos en una ciudad contaminada como es la de México, seguirán con el plan de desarrollar este proyecto que al decir de ellos, beneficiará a los automovilistas que reducirán el tiempo en los trayectos de Av. Revolución a Av. Universidad, a Calzada de Tlalpan y a la zona del Aeropuerto; pero para quienes vivimos en esta ciudad, sabemos de sobra que sus proyectos no funcionan, como ejemplo, está el segundo piso del periférico.

Lo cierto es que el Código Penal del Distrito Federal, en su artículo 345 bis, contempla sanciones que van de tres a cinco años de cárcel y de 500 a 2000 salarios mínimos de multa a quien derribe, tale u ocasiones la muerte de uno o más árboles; lo que demuestra que los burócratas, hacen con la ley lo que se les antoja, bajo el amparo del “progreso”. Con estas acciones, lejos, muy lejos está la Ciudad de México ser considerada una urbe de esperanza, de vanguardia y en el que el ciudadano es tomado en cuenta. 

¡Qué la pluma siga girando!

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