20 de Septiembre de 2018

Opinión

Tatiana nos hace “soñar con los pies”

Tiempo de sueños y momentos de magia que se prodigan dejan claro que la paciencia y sensibilidad abren veredas memorables.

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Escribe el poeta Joaquín Sabina que ¨bailar es soñar con los pies”. De esa singular metáfora se puede desprender, tan solo como una frase evocadora, el maravilloso trabajo que realiza sobre el escenario la bailarina y coreógrafa Tatiana Zugazagoitia. 

Para los que conocemos su trabajo es evidente que el desarrollo y las miras siguen una interesante prospectiva sustentada en la literatura y la poesía. En su última propuesta unipersonal, Arbolada, presentada durante septiembre del presente año en el Centro Cultural Olimpo, se hace acompañar de la música de Manuel Estrella ¨Gato¨, interesantes vídeos de Luis Ramírez y poemas de Aurelio Asiain.

Una hoja de arce, la última hoja seca se desprende de la rama. Giros y elevaciones merced al viento la hacen viajar hasta depositarse en la tierra húmeda, desde donde recrea, en diferentes escenas, la contemplación, ahora separada, del gajo que la vio crecer. 

La coreografía y la atrevida manipulación por parte de la bailarina permiten al público ser testigo de los arrebatos de la emocionada lámina de arce, cuando en la afortunada alegoría aprovecha los poemas de Asiain, escritos  en cintas  blancas, para decorar y vestir al ente vegetal de donde procede. 

Se sirve para tal propósito un árbol metálico con las ramas desnudas, creación de Cecilia Alvarado, que va cambiando de posición en el escenario al antojo de la divertida hoja mientras ésta va formando la arbolada con la complacencia de su progenitor.

Si bien la delicada expresión corporal basta para mantener arrobado el espectador, la picardía y emoción de los textos, oportunamente recitados, permite a los invitados echar raíces y contribuir, desde la butaca,  a la creación del jardín escénico que toma forma conforme el baile y las posturas se suceden.

Tiempo de sueños y momentos de magia que se prodigan dejan claro que la paciencia y sensibilidad abren veredas memorables para todos aquellos dispuestos a sorprenderse por la elocuente propuesta que esta artista ofrece a la actual danza moderna en México.

Árbol obra. Palíndroma que establece el afortunado crecimiento y devenir del bosque del que todos formamos parte, con la apreciable conducción, en excelentes manos, de una magnífica creadora en plenitud. Mención especial para el poemario, memoria gráfica del espectáculo. Vaya biem.

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