21 de Septiembre de 2018

Opinión

Te voy a contar...

Nací en la época de los tranvías que tú no conoces desde luego, la emulsión de Scott tónica, las pastillas del Dr. Ros...

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Platican un hombre maduro y su pequeña nieta y entre chistes y anécdotas del abuelo la niña le pregunta: ¿Cuándo naciste? El abuelo responde: nací en la época de los tranvías que tú no conoces desde luego,  la emulsión de Scott tónica, las pastillas del Dr. Ros para la buena digestión, el Mejoral y la Cafiaspirina  que aún sobreviven y que servían para todo,  desde molestias gripales hasta un dolor de cabeza y se vendían en las tiendas a 5 centavos cada pastilla en sobres individuales. Recuerdo aún la sal de uvas Picot y el sulfatiazol.

Cuando había que aplicar un correctivo nos purgaban con aceite de ricino Carlo Erba revuelto  en café, había productos de uso diario para el peinado varonil: la Glostora  y la brillantina Palmolive.

Pero te voy a contar más: nace en los años 60 la Betamax  precursora de grabaciones y reproductora de cintas, los reproductores RCA Víctor, el transoceanic de Zenit, el radio más cotizado.

Hay un boom de la tarjeta perforada en código, la regla de cálculo precursora de las calculadoras actuales, en las ferias se rentaban los View Master, un pasito antes  de la tercera dimensión. Empieza el crecimiento de la TV en blanco y negro  y como eran pocas las personas que tenían un televisor, la mayoría de los niños iban con sus vecinos a ver televisión. Hoy existen las pantallas led. 

No existían las tarjetas de crédito, los bancos eran pocos y aún no se tomaba  la decisión de masificar sus servicios; el dinero se guardaba bajo el colchón o en la caja fuerte. 

No existían los aires acondicionados, menos los refrigeradores, pero sí los aguadores en carretas tiradas por caballos y en las casas había tinajas de barro para mantener fresca el agua, el hielo sólo se vendía en marquetas. No había botellones de agua pura, era de lluvia. 

Con el deseo de terminar con las historias, el abuelo  da un brinco en el tiempo, se acerca a las actuales épocas  y le dice a su nieta: llegan las computadoras grandes en muebles de lámina y plástico, las impresoras, el internet  que por cierto se disparó en muy pocos años, el Walkman, las grabadoras de cinta, los flopys; aparecen en el mercado las computadoras personales que después se convierten en laptops y surgen de la noche a la mañana las grabadoras digitales y los teléfonos celulares que después se convierten en smartphones. Irrumpen las redes sociales y los millones de mensajes que transmiten, llegan  Ipads, Iphone,  etc.

Abuelito, dice la niña, sólo quiero saber cuándo naciste. Y el abuelito le dice: Tengo 69 años y nací en 1945. 

Gracias abuelito.

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