15 de Octubre de 2018

Opinión

Tecnología médica que aporta poco

El resultado “de vanguardia” que se obtuvo con el acelerómetro, es que, si las personas realizan ejercicio moderado dos y media horas a la semana, ayudan a demorar y prevenir la inmovilidad que causa la artritis.

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En un peculiar artículo médico  en conocido rotativo de corte internacional,  se anuncia “relevante avance científico-tecnológico” y se ensalzan las bondades y beneficios de la actividad física en personas mayores de 50 años con enfermedades reumáticas. Se abunda en la posibilidad de reducir el dolor e incentivar el funcionamiento general del cuerpo. Este “novedoso descubrimiento” basa sus afirmaciones en  hallazgos arrojados por un “acelerómetro” que de forma objetiva traduce la percepción subjetiva del paciente.

Al leer lo anterior de inmediato me asaltó la siguiente pregunta: ¿qué tanto la tecnología intenta sustituir o demostrar el “error subjetivo” en el cual el hombre vive?  Se invierten grandes cantidades de dinero en investigación para obtener conclusiones que la razón y análisis clínico –sin sofisticaciones-  nos dictan.

El resultado “de vanguardia” que se obtuvo con el acelerómetro, es que, si las personas realizan ejercicio moderado dos y media horas a la semana, ayudan a demorar y prevenir la inmovilidad que causa la artritis.

¡Pírrico triunfo de la tecnología sobre el hombre¡ La expresión aplica cuando de sugerencias en el campo de la Medicina hablamos, toda vez que, desde hace lustros,  venimos insistiendo en que realizar 150 minutos (dos y media horas) de caminata a la semana reduce riesgos cardiovasculares, mejora la movilidad, reduce estrés, mejora la captación de calcio por los huesos, reduce los dolores músculo-esqueléticos, mejora la circulación y la movilidad del colon.

El beneficio de la anterior recomendación no sólo se registra en nuestro cuerpo y mejora la calidad de vida, sino que tiene un impacto directo en nuestros bolsillos ante el nulo costo de esta actividad con máximo beneficio.

Cuando hago este tipo de reflexiones, de ninguna manera me erijo en acérrimo enemigo de los avances tecnológicos, al contrario, confirmo que sin ellos  la Medicina actual no habría alcanzado los logros en salud que actualmente conocemos. Me refiero a que muchas veces, en ese intento de alcanzar la vanguardia, buscamos, a través de equipos sofisticados y costosos, demostrar cuánto el hombre -o lo que la  Medicina basada en evidencias- puede estar errado en sus anecdóticas afirmaciones y para lo cual invertimos grandes cantidades de dinero y tiempo que al final confirman lo conocido sin aportar nada nuevo.

En esta época de crisis mundial, recorte de recursos institucionales, con empresas amenazadas por la volatilidad de capitales y desplome del poder adquisitivo, lo que necesitamos es optimizar recursos y aplicarlos de forma estratégica e inteligente.

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