18 de Noviembre de 2018

Opinión

Telegrama abierto a Martín Esparza

Distinguido Martín... es momento de explorar otras formas de combate.

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Querido Martín, dos puntos, no nos hagas sufrir coma. En el mejor estilo del camarada Granier, ese patriota hipocondriaco con telegrama de por medio (a la otra le manda a la procu tabasqueña un mensaje vía pony express en cajas de huevo), quiero decirte que comprendo tus luchas y jamás negaré tu derecho a la manifestación en contra del sistema maldito que los despojó de futuro, comida y sustento.
 
No obstante, quizá haya que comentarte que otros trabajadores –sí hay vida laboral más allá de Luz y Fuerza del Centro– estarían a punto de perder, en principio el empleo y hasta el pellejo debido a la insistencia de mantener el plantón en las calles de Bucareli, donde se sospecha que despacha el secretario de Gobernación que por lo regular no pasa por ahí ni para saludar. 
 
Entiendo la necesidad de presionar al mal gobierno a responderle al proletariado acosado por desempleo y explotación. Sin embargo, la presión no es tanto para Osorio Chong, sino para quienes devengamos salarios, oficios y negocios en las inmediaciones de Segob. No sé si te has dado cuenta, querido Martín, de los extraños ruidos de autos, de los claxonazos y los conatos de bronca que se desatan alrededor del plantón que diriges. Sí, ese rugir selvático proviene de compatriotas que, ante el estrangulamiento vial que propones como método de lucha, se instala en la pura y estresante histeria ciudadana que en un momento dado hará que todo, para decirlo científicamente, valga ma... 
 
Digo, si por lo menos nos depositaran como a los panistas algunos cientos de miles de pesos aunque sea por error, o que nos cayeran fajos de billetes  como al alcalde de Cancún, #RickyRicalde, tomaríamos la cosas con más calma. Pero no, condenados como estamos a padecer aquel infierno electrizante que ahora se conjuga con las torrenciales lluvias, nos sentimos peor que Chepo y sus chepitos en fuga, aunque sin la posibilidad de sacar el malestar en las Termas. El castigo no es para el pinchi gobierno que se tiene que morir. Es peor que estar en San Lázaro, menospreciados y atorados por el Pacto por México.
 
No sé si sepas, distinguido Martín, que por ese camino no encontrarás respuesta. Ni del gobierno que ni te ve ni te oye (son priistas al fin) ni del otro proletariado atorado. Es momento de explorar otras formas de combate: ir a Harvard a armarle un plantón a Calderón, el artífice, o en la casa Javier Lozano, el ejecutor de las desdichas de tu gremio. 
 
Tres puntos, tres rayas, tres puntos, SOS, dice el telegrama. 

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