23 de Septiembre de 2018

Opinión

Tiburón

Es una obra de Gibrán Portela en la se habla sobre la ausencia del padre en el núcleo familiar.

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La ausencia del padre siempre será un gran tema. No importa si es por abandono o muerte, su ausencia dejará una marca en la historia de vida de quien extraña el abrazo paterno. "Tiburón" es una obra de Gibrán Portela -nominado al Ariel por “La jaula de oro”- en la que cinco personajes hablan de lo que sus padres significaron para ellos. 

Comparten su acompañamiento en la muerte, sus vicios, su presencia omnipotente o la tremenda ausencia que sólo confirma su existencia con una fotografía vieja. 

El acierto de la obra es que los actores no van a fondo, no intentan crear mini tragedias personales para que el público se identifique en una intención lastimera, cuidan su recorrido emotivo para no caer en un melodrama predecible. Ellos están ahí, han sobrevivido y quieren compartir un fragmento de su historia. A la par hablan de las estrellas, el infinito, los tiburones, aclaran que nada tiene qué ver con lo que van a contar y así, como una pequeña ola que baña al espectador, entramos al mar que proponen y empezamos a pensar en nuestro padre.

Algo complejo cuando tu padre es alcohólico y violento, pero las anécdotas de los personajes, los momentos simples de la vida familiar nos hacen extrañar y pensar que, sea como sea, el padre aún está y quizá no es tan mala idea conciliar y darle un abrazo para guardar ese breve recuerdo en la memoria del corazón.

Ahora las mujeres son independientes, no se detienen ante la idea de crecer solas a sus hijos y hacer a un lado al padre si éste es una mala influencia para la familia. Admiro a las mujeres que hacen eso, no es fácil andar por la vida con tus miedos y  los miedos que anticipas en tus hijos. Estoy a favor del modelo familiar que a cada uno le permita vivir su vida. 

Definitivamente no es sano que un  niño viva cerca de un padre violento o vicioso, lo que sí creo importante es que sepa quién es su padre, qué heredó de él, cuál fue su inicio y por qué no están juntos. 

De otra manera solemos tener jóvenes confundidos con su identidad, auto rechazados, en una búsqueda interminable pues no saben qué buscan. Mirarte en el espejo de tus padres es un encuentro importante, nos permitirá saber por qué estamos vivos y qué queremos conservar de la historia familiar, es un ejercicio duro pero necesario. 

Me gustan las obras de Gibrán, son románticas y sencillas, me devolvieron las ganas de ver a mi padre y creer que todo puede arreglarse con un abrazo. Así es el teatro, un día cualquiera puede darte la respuesta que negaste toda la vida.

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