24 de Septiembre de 2018

Opinión

Todavía quedan muchos misterios en el Templo del Adivino (epílogo)

El Templo del Adivino tiene como objetivo fundacional el de unir al cielo con la tierra y el inframundo.

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Ya hemos comentado en qué consisten las fases arquitectónicas  presentes en el Templo del Adivino de Uxmal. Pero también debemos de entender que estos monumentos tienen una esencia, un significado que nos permite, en este caso, entender de otra manera esta monumental edificación a partir de nuestra propia raíz y nuestras creencias.

El Templo del Adivino es un edificio que puede considerarse como un modelo celeste, como un monumento central, como la representación del árbol de la vida, el Yaa’xche’ y que, además, puede asociarse con la montaña sagrada, el Uitz, es decir, tiene como objetivo fundacional el de unir al  cielo con la tierra y el inframundo.

Este hecho le atribuye el valor sagrado a los templos, a los palacios, a las residencias reales de los mayas. Incluso hay casos en que toda la ciudad puede ser el centro del mundo. Con esta idea el Templo del Adivino se convierte en un eje que conecta al supramundo, los oxlajuntikú, el lugar en donde residen los dioses, a la madre tierra, en donde tienen su morada los hombres y los bolontikú  que constituyen los nueve niveles de inframundo que es el lugar de la muerte y la oscuridad.

Los trece mascarones que decoran la escalinata  poniente del edificio, así como la portada del Templo Chenes fueron una forma de conectarse  con los dioses.

La forma elíptica que presenta el cuerpo de Templo del Adivino simboliza el cosmos, que se conecta a la tierra por medio de la vía láctea, o Sacbé.

Esa misma configuración tiene el pasel del campesino en donde se resguarda durante su estancia en la milpa.

La cubierta de paja de la casa maya representa asimismo el microcosmos y los cuatro horcones que la soportan simbolizan las cuatro esquinas del mundo, pues están orientados a cada punto cardinal.
Podemos decir que el valor primigenio de la casa maya tiene una carga simbólica y el confort que envuelve a sus moradores ha permitido que persista por más 2,500 años.

El Templo del Adivino guarda más secretos, que nosdeben ayudar a entender esa integración de los mayas antiguos con el cosmos y la naturaleza, visión  que quedó plasmada en los arreglos urbanos, arquitectónicos y en la decoración de muchas piezas arqueólógicas.

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