13 de Diciembre de 2018

Opinión

Took’ o sangría curativa

Un curandero señala que las punciones se hacen para eliminar la 'sangre mala' o sacar el 'mal aire' causantes de fiebres, malestares o dolores.

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La sangría o sangrado (took’ en maya) es una técnica curativa que aún está vigente en diversos grupos mayas de la Península de Yucatán, chontales de Tabasco y mames de Chiapas.

En la península, los terapeutas utilizan espinas de pescado (k’i’ix kay) colmillos de víbora (ts’a’ay kaan) de cascabel (Crotalus sp.), de nauyaca (Bothrops) o espinas vegetales con las que se hacen punciones o aberturas subcutáneas para extraer la “sangre mala” o sacar el “mal aire” causantes de fiebres, malestares o dolores.

Antiguamente también se empleaban navajas de pedernal o took’ (de donde la sangría toma su nombre) u otros instrumentos punzocortantes como pedazos de vidrio para pinchar las sienes y combatir así los dolores de cabeza y otras dolencias.

En Nunkiní, Campeche, un curandero señala que las punciones se hacen para eliminar la “sangre mala” que es más espesa y oscura que la sangre normal.

Durante la curación a un campesino afectado por un fuerte dolor en la parte inferior del brazo derecho, vi que el terapeuta, después de punzar con la espina de pez, exprimía con los dedos índices la zona lastimada para ir eliminando la sangre (de la que incluso salían pequeñas burbujas de aire), y la limpiaba frotando con un trapo. Punzó varias veces para ver salir la sangre mala. Con el dedo medio golpeteaba la zona afectada y, como sonaba hueco, continuó punzando hasta ver salir la sangre buena. 

Explicó que para completar la curación hay quienes aplican plantas como el tancasché (Zanthoxylum fagara) u hojas de ruda (Ruta graveolens) sobre la punción para que penetre al organismo y purifique su interior, pero él sólo selló presionando con los dedos.

El Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana señala que la sangría curativa llegó a América con los médicos españoles, fue difundida en la Nueva España entre los especialistas legalizados y aprendida por los terapeutas indígenas, quienes la ejercieron dentro de un contexto mágico-religioso.

También dice que los antiguos mayas practicaban la punción con fines rituales de penitencia o sacrificio voluntario a los dioses, pero no con propósitos terapéuticos.

Aunque Landa en su Relación de las cosas de Yucatán, así como otras relaciones históricas, señala que los mayas se sangraban donde les dolía, y se practicaban sangrías de brazos para curarse de gripes y calenturas.

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