La tormenta perfecta

A miles de kilómetros de distancia sobre las regiones polares del planeta un frente frío da origen a una monstruosa tormenta invernal...

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A miles de kilómetros de distancia sobre las regiones polares del planeta un frente frío da origen a una monstruosa tormenta invernal que, desde el Norte de Canadá, se encamina al sur. 

Sobre las aguas cálidas del Caribe se forma la tormenta tropical Grace, que en unas horas alcanzará la categoría de huracán, con dirección al norte.

En el este, el océano Atlántico poco a poco va perdiendo el calor del verano, dando lugar a fuertes temporales. 

En busca de llenar sus compartimentos de pescado, el barco palangrero “Andrea Gail” navega tranquilamente por las aguas del Atlántico Norte.

Tres fenómenos meteorológicos, que tuvieron su génesis a miles de kilómetros de distancia, se dirigen a la misma latitud. En cuestión de días se impactarán sobre una tripulación que no sospecha; fusionándose en una monstruosa anomalía atmosférica, denominada La Tormenta Perfecta.

En México, al igual que a los tripulantes del “Andrea Gail”, nos estamos dirigiendo al centro de una tormenta, pero a diferencia de la que enfrentó la embarcación, ésta es de características demográficas: ahorro y calidad de vida. Y no afectará a seis personas como en aquella embarcación, sino a millones de mexicanos.

Las estadísticas son contundentes: en México está en marcha un proceso de transición demográfica cuya proyección es que para el año 2050 el 25% de la población, 36 millones, serán adultos mayores contra el 7% que representan hoy. Aunado a esto la  esperanza de vida pasará de 75 a 79 años.

En términos de ahorro, siete cada 10 mexicanos no tienen ningún plan para el retiro. De hecho, sólo el 26% de la población mexicana económicamente activa ahorra para este fin; arrojando como resultado que actualmente 80% de los adultos mayores no cuenten con ingreso digno.

Hasta 1970 el IMSS podía hacer frente a sus gastos; pero en los 80, un sistema corrupto y la paulatina presión demográfica lo condujeron a un estado de insolvencia.

Cuando se inició el sistema de seguridad social, los trabajadores activos (cotizantes), con una pequeña porción de su sueldo, podían sostener a los pocos jubilados que tenían derecho a una pensión. Este sistema se llama “Sistema de Reparto”. Con el envejecimiento de la población, el número de jubilados se ha ido incrementando en relación con el número de cotizantes. Hoy, desde un punto de vista actuarial, nuestro sistema de retiro está técnicamente quebrado. Es decir, no cuenta con las reservas para cubrir las obligaciones hacia sus futuros pensionados.

Estos y otros factores apuntan a que nos enfrentaremos a una tormenta perfecta cuando lleguemos a la tercera edad; pero, a diferencia de los tripulantes del “Andrea Gail” que no sabían que se enfrentarían a vientos huracanados y olas masivas, nosotros todavía podemos ser previsores y prepararnos adecuadamente. 

El “Andrea Gail” con todos sus tripulantes se hundió en la tormenta, a nosotros no tendría por qué sucedernos lo mismo.

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