23 de Septiembre de 2018

Opinión

Transgénicos

El interés en el desarrollo de plantas transgénicas es mejorar la calidad y productividad de los cultivos.

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Las plantas transgénicas forman parte del grupo de los llamados organismos modificados genéticamente y son el resultado del avance de las técnicas de la biología experimental, así como de la búsqueda de soluciones a diversos problemas de la producción agroindustrial.

Muchos de los conceptos y procedimientos necesarios para obtenerlas se desarrollaron durante los últimos veinte años; sin embargo, sus aplicaciones comerciales sólo pudieron ser financiadas por las grandes compañías que hoy dominan el mercado de la agrobiotecnología. Lo que distingue a las plantas transgénicas es que poseen una o más características que no fueron heredadas de sus antecesores.

En cada una de sus células llevan genes “añadidos” artificialmente, es decir, fragmentos adicionales de ácido desoxirribonucleico (ADN) provenientes de otra especie de planta, un virus, una bacteria o un hongo; estos genes contribuyen a producir nuevas sustancias, a modificar el ritmo del desarrollo de la planta o, bien, a aumentar su capacidad de defensa contra factores adversos. 

El interés en el desarrollo de plantas transgénicas es mejorar la calidad y productividad de los cultivos; además, estas plantas constituyen una poderosa herramienta de investigación.

El aspecto de una planta transgénica no es, en general, sorprendente; no se trata de calabazas gigantes, ni de limones con formas extrañas, ni papas que saben a jitomate.

A primera vista, una planta transgénica es semejante a las que no han sido transformadas. El cambio lo llevan en su interior y éste sí es asombroso, ya que es posible adquirir semillas para cultivar plantas de varias especies que producen una especie de bioinsenticida, lo que ha reducido significativamente la utilización de pesticidas químicos; otras plantas son resistentes a un tipo determinado de herbicida, lo cual permite que el combate de malezas o “malas hierbas” sea más efectivo, pues los cultivos no resultan dañados.

En particular, destaca una variedad de jitomate diseñada para tener una maduración retrasada que hace posible que permanezcan más tiempo frescos conservando color, textura y sabor.

Pero estas características representan un problema muy serio para otros sectores productivos, tal es el caso de los apicultores, que, de lograrse la siembra de soya transgénica, se verían perjudicados de muchas maneras. De eso hablaré la próxima semana.

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