26 de Septiembre de 2018

Opinión

Turismo y marcha

El turismo gay es, mundialmente, una derrama, y perderlo es matar un boyante sector de la economía: el gay no debe ahorrar para la universidad de sus hijos.

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Dolores de Bejarano empleó su mandato al frente de la delegación Cuauhtémoc para crear una estructura permanente con la cual perpetuarse en ese dorado cruce de negocios y dineros. 

El incendio de la disco Lobohombo dejó al descubierto la red de corrupción. A diferencia del New’s Divine, donde las muertes por asfixia las produjo la valla de policías, en el Lobohombo las salidas de emergencia estaban cerradas con cadenas y candados.

Padierna hizo su campaña con apoyo de Lobohombo para ganar la delegación. Los inspectores verificaron la seguridad del bar y dieron todo por bueno… El fin justifica los medios.

Así comenzó el desastre de la Zona Rosa: fue decayendo por obra de autoridades que ahora, a unos días de la marcha gay, a la que asisten contingentes de toda la República y así promueve el turismo que más gasta, tiene clausurados sus bares emblemáticos. Las marchas en otras ciudades adelantan su fecha por el sueño de viajar al DF… ahora con todo cerrado.

El turismo gay es, mundialmente, una derrama, y perderlo es matar un boyante sector de la economía: el gay no debe ahorrar para la universidad de sus hijos, no paga pensión a dos esposas, comparte las cuentas con su novio. 

En el mundo de los animales no humanos, la alianza sexual de dos machos ofrece ventajas imbatibles. Entre humanos es similar: lo saben ya los publicistas, diseñadores de ropa, perfumistas, agentes de viajes, cadenas hoteleras: el turismo gay derrocha en restoranes y bares, se permite lujos inalcanzables para sus colegas de mismo nivel de empleo, pero heterosexuales.

El éxito económico de la Zona Rosa estuvo asociado a ser rosa: la población homosexual que le dio vida, aire cosmopolita, turismo. Su caída comenzó con Dolores de Bejarano, sus permisos-extorsión a ambulantes, invasión de fritanguerías y de todo cuanto diera ingresos para “el movimiento”. Y no se ha detenido el derrumbe porque Padierna sigue al frente. Ella es el cáncer de la Zona Rosa.

Me cai que lo intento

Que nomás escribo de López Obrador es falso: he ayunado meses. Pero lo cierto es que no se deja. Ahora, por ejemplo, exige al Presidente Peña Nieto que acepte un debate con Ebrard acerca de la reforma a nuestras insensatas leyes que prohíben producir energía. ¿Y quién es Ebrard? Un ciudadano. Hay otros 85 millones para debatir con Peña Nieto. A media hora son 5 mil años… 

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