13 de Diciembre de 2017

Opinión

Un asesino anda suelto

Hace precisamente cuatro años ocurrió un crimen que conmocionó a la capital del estado, poniendo a prueba a una Procuraduría de Justicia en pleno período del ex gobernador Félix González Canto. Jazmine Iridián Jiménez Ramos, una niña de tan sólo 8 abriles, fue ultrajada, asesinada y abandonada en un predio invadido por la maleza.

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Hace precisamente cuatro años ocurrió un crimen que conmocionó a la capital del estado, poniendo a prueba a una Procuraduría de Justicia en pleno período del ex gobernador Félix González Canto. Jazmine Iridián Jiménez Ramos, una niña de tan sólo 8 abriles, fue ultrajada, asesinada y abandonada en un predio invadido por la maleza.
 
Tantos participaron en la localización de la pequeña sembrando el caos, ya que los elementos de Seguridad Pública no están facultados para preservar escenas de crímenes, algo vital cuando se trata de recabar pruebas para procesar exitosamente a los criminales. Hagamos de cuenta que ingresa un hato de vacas al huerto.
 
El sospechoso natural fue Aníbal Madrigal Moreno, un albañil chiapaneco que escapó para refugiarse en la comunidad campechana de El Chichonal, amparado por sus familiares. La policía de ese estado lo capturó, y fue trasladado a la Procuraduría de Justicia, donde fue expuesto a los medios de comunicación antes de ser ingresado a los separos.
 
Poco antes de las 7 de la noche, funcionarios de la Procuraduría y la Secretaria de Gobierno, Rosario Ortiz Yeladaqui, en su encuentro formal con la prensa aseguraron que cuatro testimonios de testigos lo hundían, así como otras pruebas que pronto añadirán los expertos de la Procuraduría. 
 
Según Miguel Ángel Dorantes Pacheco, director de la Policía Judicial en la zona sur, Aníbal  Madrigal contaba con antecedentes penales por delitos contra la salud, por siembra y cosecha de marihuana en Chiapas. 
 
Semejante ocupación no comprueba un acto criminal de tales dimensiones, pero puede alimentar un perfil infame, sumando el detalle de que consumía mariguana y alcohol.
 
La escena del crimen no fue preservada –al final de la avenida Maxuxac con Chicozapote–, y la Procuraduría no pudo aportar pruebas contra Aníbal Madrigal, quien permaneció por cerca de cuatro meses en el Cereso de Chetumal, abandonando finalmente la cárcel como todo un inocente agraviado.
 
El procurador Bello Melchor Rodríguez y Carrillo no manejó adecuadamente el caso, ya que fue contaminada la prueba de ADN y todo el proceso fue un ejemplo de lo que no debe permitirse en una investigación, lo que impidió saber si Aníbal Madrigal fue en verdad el despiadado asesino, o este deambula por las calles de Chetumal.
 
Querer y poder
 
Esta es la nueva propuesta radiofónica del Grupo SIPSE, para explorar y exponer los temas de mayor impacto político, en un interesante encuentro entre periodistas y protagonistas de la noticia, cada lunes a partir de las 19 horas. 
 
Fátima Vázquez Hernández, Carlos Pérez Zafra, Gonzalo Hermosillo Martínez y Javier Chávez Ataxca te aguardan con sus invitados en “Querer y Poder”.

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