14 de Diciembre de 2017

Opinión

Un aumento humillante

El índice marcaba un 4.6 por ciento de inflación en los precios al consumidor, mismo que, se esperaba, sirva como referente para incrementar los salarios mínimos en un porcentaje similar.

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La tan esperada publicación de los nuevos salarios mínimos que regirán en el 2013 resultó al final en una vergonzosa burla y humillación para los millones de trabajadores mexicanos que esperaban unos pesos de más en su salario para paliar las más urgentes necesidades de su familia. De acuerdo con los datos estadísticos que maneja el Banco de México sobre la inflación anual acumulada a esta fecha del año, el índice marcaba un 4.6 por ciento de inflación en los precios al consumidor, mismo que, se esperaba, sirva como referente para  incrementar los salarios mínimos en un porcentaje similar, es decir, que crecieran poco más del 4 por ciento en este 2013.

Sin embargo, el pasado lunes 26, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) publicó en el Diario Oficial de la Federación un boletín donde daba conocer los salarios mínimos generales y profesionales que regirán a partir del 27 de noviembre de 2012, y que, al final, son los mismos con la  única novedad de la homologación de las zonas geográficas “B” y “C” para quedar solamente con dos: “A” y “B”. La “C”  desaparece, es decir la mocharon, de modo que ya no regirá en el incremento natural que correspondería al nuevo año.

Con esta absurda decisión, se da un duro golpe a la economía familiar de los trabajadores, pues, a la supuesta inflación acumulada del 4.6 por ciento, hay que sumarle la escalada de incrementos que tuvieron los productos enmascarados detrás del Buen Fin y el alza tradicional de la temporada decembrina, que es cuando pagan aguinaldos y los comerciantes aprovechan para agregarle más dígitos a los precios de los artículos básicos. La verdad es que nadie se esperaba la desaparición de la zona “C” .

Las malas decisiones sobre la política económica del país pueden desencadenar nuevas crisis sociales e incrementar problemas existentes, como el empleo informal, los secuestros, el crimen organizado y otros de gran importancia que en la última década sentaron sus reales en la sociedad mexicana. Si esto es malo para los obreros, también lo es para la burocracia estatal, pues esperaban mejores condiciones económicas para su jubilación, que quedará estancada un año más.

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