12 de Diciembre de 2017

Opinión

Un siglo de leishmaniasis

La leishmaniasis cutánea localizada, conocida también como “La úlcera del Chiclero”, “picadura de la mala mosca” o de la “mosca chiclera”.

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Si  esta columna  aparece publicada   el día de hoy es porque los medios sensacionalistas que vaticinaron el fin del mundo, mal interpretando a los mayas, corrieron la misma suerte que los encuestadores de la última elección: no le atinaron.      

Y eso me da la oportunidad de referirme a una enfermedad  frecuente en la península de Yucatán, sobre todo en las áreas selváticas de Campeche y Quintana Roo: La leishmaniasis cutánea localizada, conocida también como “La úlcera del Chiclero”, “picadura de la mala mosca” o de la “mosca chiclera”; pero quiero destacar un aspecto histórico relevante y es que este año de 2012  se cumplieron 100 años de haber sido descrita por primera vez en México por el insigne médico danés Harald Seidelin,   durante su estancia en Yucatán, médico que mucho aportó a la medicina  yucateca de esa época describiendo magistralmente los aspectos clínicos y parasitológicos  y acuñando el término “úlcera del chiclero” por la frecuencia de esta enfermedad en personas dedicadas a esta actividad, cuando el chicle era de esa resina natural y no  un derivado del petróleo como lo es ahora.

La leishmaniasis es una enzootia selvática, esto quiere decir que es una enfermedad de animales silvestres producida  por un parásito llamado leishmania  en la que el humano es un huésped accidental, al introducirse a la selva por razones laborales o recreativas y ser picado por un mosquito denominado lutzomia  que es el  transmisor de la enfermedad; ésta permanece en los animales infectados conocidos como reservorios,  formando parte del ciclo de la enfermedad; en la península de Yucatán los reservorios son pequeños roedores en cuya sangre se encuentra el parásito, de donde lo toman los mosquitos para infectar a otros animales. Cada región geográfica tiene sus transmisores y reservorios particulares; el humano no forma parte del ciclo ya que el parásito sólo se encuentra en la lesión de la piel que consiste en una úlcera circular  o un nódulo que se inicia en el sitio de la picadura, por lo que no puede haber transmisión  de la enfermedad de persona a persona.

Aunque en la península de Yucatán hay casos que se curan espontáneamente y son los  que algunos creen haber curado con remedios caseros, el medicamento de elección por su gran eficacia para curar esta enfermedad es el Glucantime  y únicamente lo tienen las Secretarías de Salud de los estados donde existe la enfermedad;  el estado de Yucatán no es una zona endémica pero hay muchos yucatecos que por su trabajo deben desplazarse a las zonas de riesgo y al infectarse, demandan un tratamiento que afortunadamente  sí tiene la Secretaría de Salud de Yucatán y  es proporcionado gratuitamente en el Centro Dermatológico de Yucatán, donde son estudiados y tratados estos pacientes.

PD. Venturoso inicio del nuevo Baktún.

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