22 de Octubre de 2018

Opinión

Una lucha sin tregua por “ellas"

El tema está en boga. Recientemente la iniciativa “Un billón de pie por un Quintana Roo sin violencia”...

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El tema está en boga. Recientemente la iniciativa “Un billón de pie por un Quintana Roo sin violencia” lo posicionó, por enésima ocasión, en un debate de interés público. 

A finales de 2013, se supo que Quintana Roo lideró en violencia contra las mujeres, con una incidencia de 34 casos de violación denunciados por cada 100 mil habitantes, esto con base en datos proporcionados por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La misma fuente precisó entonces que la incidencia exhibía una tendencia a la baja: en 2011 hubo 455; en 2012, 446, y el año pasado poco más de 400 casos. Aun así es altísima, no considerando incluso una enorme “cifra negra”, de entre 85 y 90 por ciento, porque hay quienes no denuncian o justifican el actuar del otro.

Por esta realidad, en Quintana Roo el tópico preocupa y ocupa. El Instituto Quintanarroense de la Mujer (IQM), el DIF y diversas agrupaciones han multiplicado los esfuerzos para reducir el flagelo.

El año pasado, por ejemplo, a través del IQM se logró que más de 2 mil 300 adolescentes de cuatro municipios de la Zona Maya participaran en el programa “Voces Jóvenes”, cuyo objetivo es impulsar el respeto y el derecho a una vida libre de violencia contra las mujeres.

En paralelo se impartieron 172 pláticas en 16 planteles escolares para la eliminación de la violencia en el noviazgo. Allí se acordaron acciones para prevenir, eliminar la aparición o la existencia de la violencia en las relaciones amorosas, en cualquiera de sus tipos: sicológica, moral, económica y patrimonial, así como sus fases y ciclos.

Si la prevención fue laboriosa, aún más la asistencia. Con el proyecto “Por un Quintana Roo Solidario en el Combate a la Violencia Contra las Mujeres” se atendió a 3 mil 610 mujeres de todo el estado, quienes recibieron asesoría sicológica, jurídica y de trabajo social. Para lograrlo se invirtió una suma histórica, superior a 7 millones 300 mil pesos, recibida del “Programa de Apoyo a las Instancias de Mujeres en las Entidades Federativas”. 

Personal de dicho Instituto participa en unidades móviles que recorren las zonas Norte, Centro y Sur del estado, especialmente en comunidades rurales e indígenas mayas alejadas. Las unidades fijas brindan atención constante en municipios más poblados, como Benito Juárez, Solidaridad y Othón P. Blanco.

Otra estrategia eficiente en curso (todas gratuitas) se circunscribe a la transversalidad de la perspectiva de género. En 2013 se benefició a mil 880 mujeres y mil 197 hombres con la impartición de talleres en dependencias, tendientes a erradicar estereotipos de género en el ámbito laboral en los tres niveles de gobierno y en los tres poderes del estado.

Pero falta por hacer. La iniciativa de carácter mundial “Un billón de pie” es apenas el comienzo de una lucha sin tregua. 

Las promotoras incansables en Quintana Roo, Mariana Zorrilla, Blanca Pérez Alonso y Cinthya Osorio, conscientes de tremendo reto, coordinan más acciones preventivas, entre ellas una educación sexual que inicie en la educación primaria y, sobre todo, que fortalezca la independencia económica de las mujeres.

El desafío a mediano plazo es transformar modelos socioculturales de conducta entre mujeres y hombres.
“Un billón de pie” es un buen comienzo. Se constató con la participación de poderosos sectores empresariales, políticos y ciudadanos relacionados con el tema de la violencia de género y la trata de personas. Si estas actividades logran aterrizar en Quintana Roo junto con otras de impacto mundial como Corazón Azul de la Oficina de las Naciones Unidas para la Atención de la Infancia (la Unicef), se avanzará con pasos de gigante.

Son acciones necesarias pero aún insuficientes, porque es una lucha que incumbe a más de un billón. En esta no solo deben “pelear” servidoras públicas, voluntarias o integrantes de patronatos, sino que cada quien, desde su trinchera, debe aportar para eliminar las prácticas nefastas. Es ahora.

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