25 de Septiembre de 2018

Opinión

Una maqueta en el olvido

Desde hace algunos meses permanece “cerrado por mantenimiento” un sitio emblemático de la capital del estado...

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Desde hace algunos meses permanece “cerrado por mantenimiento” un sitio emblemático de la capital del estado: la maqueta Payo Obispo, ubicada a un costado del Congreso del Estado, cerca de la bahía de Chetumal. 

Se trata de una maqueta que muestra el antiguo Chetumal, construida desde los recuerdos de Don Luis Reinhardt Mc-Liberty, un descendiente de fundadores que emprendió este proyecto con toda su alma, dejando un legado que nos permite inclinarnos en la nostalgia, dando a los visitantes una muestra del Chetumal de ayer.

Lo grave del caso es que el sitio permanece “cerrado por mantenimiento”, pero esto es en verdad una excusa porque no hay un solo empleado entregado a tales labores, demostrando que la maqueta permanece en el abandono, como un asunto no prioritario. 

Responsabilidad de la Secretaría de Cultura o del ayuntamiento capitalino, lo cierto es que esta maqueta destaca entre los sitios culturales que vale la pena visitar en la capital del estado, como el Museo de la Cultura Maya y el Museo de la Ciudad.

Vale precisar que la capital no puede presumir una obra cultural y arquitectónica que ha absorbido muchos millones: la megaescultura al mestizaje mexicano, ubicada en la bahía de Chetumal y que luce convertida en una ofensa imperdonable, cortesía del ex gobernador chetumaleño Joaquín Hendricks Díaz.

Los contados sitios culturales, aunque no estén en su mejor momento, deben ser reactivados porque su atractivo trasciende el interés de los sureños, ya que puede interesar a los visitantes que rastrean lo más emblemático de una ciudad capital. 

Si el problema es la falta de dinero para mostrar el público el atractivo de la maqueta Payo Obispo, una opción puede ser el respaldo del sector privado de Chetumal, o dejarla  concesionada.

En fin, hay opciones que pueden explorarse para garantizar el acceso a este sitio que fue inaugurado por el presidente Carlos Salinas de Gortari a principio de la década de los 90. La maqueta Payo Obispo se encuentra cerca de dos sitios importantísimos: la casa voladora cuyos propietarios y refugiados sobrevivieron el embate furioso del huracán “Janet” a fines de septiembre de 1955, y el mural del Congreso, de la autoría de Elio Carmichael. 

Y si bien el mural es contemplado con frecuencia por estudiantes y turistas, la casa voladora permanece en el anonimato muy cerca del monumento a Lázaro Cárdenas, como la más anónima vivienda chetumaleña. 

Y hablando de viviendas, el rescate de casas de madera fue también en su momento un proyecto fallido, lo que demuestra que el burócrata chetumaleño no ha sido tan eficaz a la hora de llevar a buen puerto proyectos culturales o de rescate histórico. De entrada, lo que funciona aceptablemente no debemos abandonarlo a la ligera.

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