24 de Septiembre de 2018

Opinión

Una marcha que movió conciencias

Dando una gran muestra de fuerza, pero también ejemplo de civilidad, los miles de maestros que marcharon en Chetumal el pasado sábado se anotaron una victoria moral...

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Dando una gran muestra de fuerza, pero también ejemplo de civilidad, los miles de maestros que marcharon en Chetumal el pasado sábado se anotaron una victoria moral al lograr unirse como gremio para defender su postura, protestando contra las imposiciones gubernamentales y logrando ser escuchados y atendidos en sus demandas.

Y es que las protestas y movilizaciones sociales no deberían espantar a nadie en un país supuestamente democrático como lo es México; en las verdaderas democracias la libertad de expresión y de manifestación fortalece a las instituciones.

Los maestros alzaron la voz y marcharon pacíficamente por el corazón de Chetumal, y a cada paso se derribaron muros ideológicos y se cayeron los dogmas, pues la misma sociedad –en su mayoría– apoyó la movilización magisterial.

El problema es de fondo y no de forma. El magisterio en todo el país está levantándose contra una reforma educativa que nació detrás de los escritorios de políticos obedientes que siguen una agenda dictada desde el extranjero. Los maestros, los educadores que se fajan día a día en el aula y que por lo tanto deberían ser la principal voz en cualquier reforma, fueron ignorados, relegados y lastimados en sus derechos más fundamentales.

Esa imposición dictatorial, unilateral, que es una copia al carbón de una estrategia estadounidense que convirtió la educación pública en un jugoso negocio para cerdos capitalistas, es rechazada por el grueso de los maestros que están pidiendo a gritos y con marchas a sus “representantes” populares que no la acepten, pero sus voces no han sido escuchadas... hasta ahora.

Sin duda la marcha movió conciencias en Chetumal, pero los maestros saben que aún no se ha logrado nada.
Una “lady” chetumaleña.

En un claro contraste con la civilidad que mostraron los trabajadores de la educación, la directora de vinculación de la UT Chetumal, Karina Friné Arjona Rivera, exhibió públicamente su prepotencia.

La joven profesionista transitaba sobre la avenida Álvaro Obregón y al llegar a la Héroes, aventó el carro a los manifestantes, por lo que fue detenida por un agente de tránsito.

Más tarde publicó en su Facebook lo siguiente: “Que un policía me quiera infraccionar porque le aventé el carro a los maestros manifestantes de Chetumal inconformes con el gobierno por atravesar la Heroes y llegar a la 5 de mayo… si ajá… salió bien re cagotiado y obvio le dije que yo era feliz con las desiciones del gobernador, obvio me pidio disculpas y me dejo ir..No estoy en contra de que la gente se manifieste..Es problema de cada quien, pero que nos falten el respeto a todos los demás que estamos transitando..les tiro el carro again!” (sic). 

¡Qué nivel!

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