12 de Diciembre de 2017

Opinión

¡Vamos tras el baboso!

Se sabe que el apocamiento del equipo tricolor fue la consecuencia de una reunión urgente, convocada desde Los Pinos, con los representantes del Congreso de la Unión.

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Existe siempre, en la imaginaria popular, el íntimo deseo de que cualquier conjunto nacional  tenga los tamaños para honrar el compromiso de representarlo dignamente. Nada más cierto que esto en las competencias internacionales. 

Así lo han demostrado las selecciones de futbol de Ecuador y Bolivia en la actual Copa América. En dicho torneo, los encuentros se juegan en estadios importantes, ante espectadores exigentes que se animan con la exhibición de los mejores exponentes latinos del llamado “juego del hombre“.

No causa asombro −por ser del dominio popular− la mediocridad de los dirigentes del balompié nacional y su fuerte inclinación a la burla. Y todo por enviar a la competencia de futbol más importante del continente americano un conjunto mezquino, llamado selección B.  

Y es que, en tanto bolivianos y ecuatorianos ingresaban al terreno llenos de confianza por enfrentar al Tri, a nivel de cancha, Miguel Herrera, la flamante plurinominal Carmen Salinas y otros secuaces, efectuaban −provistos de copal, matracas y una lata de tamales oaxaqueños− un vistoso ceremonial primigenio.  Extraían del barril del Chavo del Ocho los jugadores encargados de darle una repasada a los incipientes pamboleros sudamericanos. Pero, ni así.

En cafés, bares y cantinas mexicanas crecía una duda: ¿habría una razón que explicara tan funesto desempeño? 

Ahora se sabe que el apocamiento del equipo tricolor fue la consecuencia de una reunión urgente, convocada desde la residencia oficial de Los Pinos, con los representantes del Congreso de la Unión. El operativo “Masiosare un sajón enemigo” ordenó finalizar de inmediato la participación mexica.  Alistar al seleccionado A para la Copa de Oro. Ir a Estados Unidos a dejarle muy claro al baboso de Donald Trump que es un soberano imbécil, que está totalmente equivocado y tendrá que tragarse sus palabras.Sólo faltó un detalle: no haber negociado el pase a la siguiente ronda de la Copa América mermó los ingresos de la Femexfut. No les alcanzó para cubrir el cargo extra por sobrepeso del entrañable barril del Chavo. La línea aérea fue terminante. No obtuvo el pago y se negó a repatriar el tonel de madera.

Hoy sólo nos queda la cita del entrañable don Armando Jiménez, en su Picardía mexicana: “Ábranse piojos, que ahí les va el peine”.

 ¡Vaya biem!

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