19 de Agosto de 2018

Opinión

Tu vida es como la piensas

Los talentos, el interés, las necesidades y la perseverancia son indispensables para lograr los objetivos encaminados a nuestras metas.

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La vida de un hombre es lo que sus pensamientos quieren que sea- Marco Aurelio, emperador romano

Vivir y fijarse metas es un reto a la inteligencia. Las cosas pueden parecernos imposibles hasta que se realizan. Hay que ser sensatos más nunca conformistas. En lo más profundo del ser humano, es decir, en ti y en mí, existen potencialidades que están esperando que las hagamos realidad.

Los talentos, el interés, las necesidades y la perseverancia son indispensables para lograr los objetivos encaminados a nuestras metas. El diálogo intrapersonal de mí-conmigo es crucial: tanto si me digo que puedo como si me digo que no puedo ¡es cierto!

Cambiar conscientemente los pensamientos negativos y de minusvalía por pensamientos positivos de logro hará que surjan: el optimismo, la fuerza de voluntad y una actitud congruente con una buena disposición para lo que se emprenda. No basta con desear, hay que querer. 

Muchas personas viven en un estado de preocupación y estrés; enfocan su atención y pensamiento en los peores escenarios posibles, sin darse cuenta que eso las sitúa en un estado emocional que impide emplear la inteligencia para encontrar recursos y emprender acciones para seguir la mejor ruta aprovechando las oportunidades que siempre hay. La vida es un campo lleno de: ¡posibilidades! Tomar consciencia de ello nos lleva a lograr lo que uno se propone. Desde que nacemos, cada día aprendemos algo nuevo. Nos apropiamos de creencias que son la base para la toma de decisiones importantes en las diferentes etapas de nuestra vida. Hay que eliminar las que no son funcionales y negativas como “esta vida es un valle de lágrimas”, “venimos a sufrir para después gozar”.

Las creencias son supuestos de los que partimos, las damos por hecho y no las cuestionamos. Yacen en el subconsciente e influyen en todas nuestras emociones, pensamientos y acciones. Las creencias que nos inculcaron en la niñez son determinantes en la vida adulta y marcan un camino de abundancia o carencia; de optimismo o de limitaciones. 

Es urgente revisar nuestro casete mental y reprogramarlo con lo que nos merecemos como hijos de Dios, pues El como Padre bueno y generoso quiere lo mejor para nosotros desde esta vida terrena. Eliminemos las falsas creencias que nos atan y enfoquemos nuestra reprogramación en la manifestación del amor, salud, prosperidad, abundancia y armonía en todos los aspectos de nuestra vida. ¡Para eso fuimos creados! 

¡Ánimo! Hay que aprender a vivir.

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