22 de Septiembre de 2018

Opinión

Vila: sus primeros días

Mauricio Vila tiene la oportunidad de enderezar el rumbo de la ciudad, sin altas pretensiones ni enfrentamientos a lo pen…

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Como si nada, ya transcurrió una semana desde que Mauricio Vila Dosal asumió la alcaldía de Mérida. La ceremonia de su asunción fue modesta con una carpa metálica, invitados y acompañado, primero de una lluvia que se portó benévola, y después del gobernador Rolando Zapata Bello, lo que fue considerado como un acto de madurez política. Entre los asistentes estuvo Ricardo Anaya, el joven dirigente nacional del Partido Acción Nacional, el cual se mostró satisfecho con el arribo del empresario a la comuna meridana, lo que los partidos políticos tienden a nombrar “la joya de la corona”.

Y en el transcurso de estos primeros días, la sensación que emana del nuevo alcalde de la capital yucateca es de tranquilidad. Y es lo que querían observar y sentir la ciudadanía, los partidos políticos y los hombres del dinero, por supuesto, los empresarios que desean que Mérida no sólo sea el epicentro del estado más seguro de México, sino una ciudad donde puedan hacerse negocios. Si hay prosperidad en la capital, entonces podría existir esperanza de que en la gran mayoría de los municipios rurales la situación de bienestar se presente.

De entrada, el gobernador Rolo Zapata y el alcalde “Mau” Vila parecen haber acordado un pacto de paz en donde todos se beneficien. Los tiempos electorales se presentarán en 2017 y, para ese momento, cada uno sabrá qué hacer, pero mientras tanto, el objetivo es evitar la rispidez, los enconos, los malos entendidos y demás rollos que demeriten la relación entre los dos principales poderes ejecutivos de Yucatán.

Algo es importante para “Mau”: no caer en la tentación de buscar camorra en donde no debe haber. Por ejemplo, su antecesor, el también panista Renán Barrera Concha, perdió mucho tiempo de su gestión en el pleito de las famosas luminarias de fabricación china. Al final, ese intento de demostrar que el gobierno municipal de la priísta Angélica Araujo Lara fue un total desacierto, quedó en lo mismo. Con un poco de razonamiento, la gran mayoría de los habitantes de Mérida saben que la administración de “Angie” fue bastante mediocre y, para su mala fortuna, se desató una tremenda bronca en el famoso “paso deprimente” que la marcó en su breve gestión que no alcanzó ni los dos años. O sea, no vale la pena (como cantaría el maestrísimo Juan Gabriel).

Pero también Vila debe recordar que hereda de su antecesor que, al parecer, fue abandonado por casi toda la dirigencia estatal y nacional panista, al menos por Hugo Sánchez Camargo y Gustavo Madero, respectivamente, –este último de vergonzoso accionar durante su gestión como líder nacional del blanquiazul-, una muy buena cantidad de cientos de millones de pesos en deudas, lo cual es muy extraño ya que las administraciones emanadas del PAN son, por lo general, muy eficientes en el manejo de la lana.

Con Barrera Concha la situación fue opuesta. Qué le sucedió, pues sería muy bueno preguntarles a sus colaboradores aunque, de entrada, la explicación es lógica: “la situación internacional, la devaluación del yuan (moneda china), el petróleo, el turismo y la caída de la producción mundial de orégano y de palomitas de maíz”. O algo por el estilo.

El asunto es que el nuevo presidente municipal de Mérida no puede darse el lujo de buscar bronca en donde, al correr del tiempo, no va a ganará nada. Con seguridad apelará a su sentido empresarial para dirimir la diferencia en el caso de las lámparas chinas, así como de la devolución de impuestos a empresarios y del crédito bancario que solicitó “Reni” Barrera por 150 millones de varos. Recordar que Barrera prometió no endeudarse con bancos como lo hizo Angélica Araujo, pero pronto se le olvidó su promesa. Claro, la justificó con decenas de argumentos. Qué flojera.

Mauricio Vila tiene la oportunidad de enderezar el rumbo de la ciudad, sin altas pretensiones ni enfrentamientos a lo pen… Mérida merece algo mejor que una buena administración: ser más humana. El joven edil tiene la palabra. Apenas va por su primera semana al frente de “la joya de la corona”. En los siguientes tres años (menos) veremos qué onda.

Amiguitos y amiguitas, ya saben: sugerencias para que Vila no caiga en la tentación de subirse al ring a la menor provocación, enviarlas a [email protected] y/o [email protected]

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