13 de Diciembre de 2018

Opinión

'Vivamos en la esperanza de un mañana mejor'

Hay que cuidar, no lastimar a nuestros seres queridos con la lengua, no lastimar a nuestro prójimo con nuestro mal ejemplo, y no destrozar a nuestros subordinados con nuestro carácter.

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¿Eres feliz o estás luchando por tu infelicidad?. Si la vida te cuestionara qué necesitas, ¿qué le dirías el día de hoy? Son dos preguntas para analizar si estamos viviendo o sólo estamos en nuestra vida existiendo. ¿Necesitas amor o eres un cadáver ambulante sin amor? ¿Extrañas a la gente o deseas vivir en tu egoísmo? 

Hay momentos en la vida en los que extrañas tanto a alguien, que quisieras sacarlo de tus sueños y abrazarlo. Tal vez estés extrañando a tus padres que ya han muerto, a tu hermano ausente o al amigo que ya no te habla ni siquiera por teléfono. 

Sueña lo que tú quieras soñar; ve a donde tú quieras ir; sé lo que tú quieras ser, porque sólo tienes una vida y una oportunidad para hacer todas las cosas que quieres hacer. 

Todo lo podemos lograr y hacer con una férrea voluntad. No hay que olvidar que nuestra voluntad es la palanca con la cual podemos mover el mundo. No debemos posponer nuestra felicidad y dejar para mañana la alegría y se nos olvide ser felices. 

Bien decía el filósofo: “Ten suficiente felicidad para que seas dulce, suficientes pruebas para que seas fuerte, suficiente dolor para que sigas siendo un ser humano y suficiente esperanza para que seas feliz”. 

El sufrimiento es el crisol donde se forja el carácter de la persona, a veces el sufrimiento es necesario para valorar lo que tenemos y disfrutarlo. Fuerte es la frase de monseñor Bogó cuando dice: “Los hombres que no han sufrido son iglesias sin bendecir”.

Si no hemos perdonado por rencor o por odio, sería bueno que nos pusiéramos en el lugar del otro, y si nos duele, muy probablemente le duele también a la otra persona. 

Hay que cuidar, no lastimar a nuestros seres queridos con la lengua, no lastimar a nuestro prójimo con nuestro mal ejemplo, y no destrozar a nuestros subordinados con nuestro carácter. 

Nadie puede caminar con zapatos ajenos más de una cuadra. Si queremos que nos respeten y ser felices, debemos respetar y ser generadores de felicidad. No hay que olvidar que la gente más feliz, no necesariamente tiene lo mejor de todo; simplemente disfrutan al máximo de todo lo que está en su camino. 

No somos dueños de lo que tenemos, somos dueños de lo que disfrutamos. Tal vez no disfrutas a tu pareja y a tus hijos y sólo los sufres. Perdona que te lo diga, pero no son tuyos, tal vez son de tus padres o de tu casa, pero no son tuyos. Hoy, te has preguntado ¿cuál es tu capacidad de disfrutar la vida?.

¿Qué tanto estás viviendo en el amor o sufriendo tu egoísmo?. ¿En tu casa, trabajo y con tu prójimo, generas bienestar o sólo siembras discordia y malestar?. 

Tal vez no sepas que el amor nace con una sonrisa, crece con un beso y acaba con una lágrima. Es por lo cual no hay que dejar de sonreír, de servir y de manifestar nuestro afecto en los seres queridos con un beso; para que luego no tengamos que llorar ese amor estéril que nunca manifestamos, al descansar arrepentidos en nuestra sepultura.

El futuro más brillante siempre se basará en un pasado que se olvida, porque no te irá bien en la vida, hasta que dejes atrás tus fracasos y tus penas. 

El pasado es de los muertos y el futuro es de Dios, sólo tenemos el hoy y el ahora, es lo único con lo que contamos para ser felices y transmitir esa felicidad a los que nos rodean con alegría, optimismo y con mucho amor. 

Qué cierto es el poeta cuando canta esa bella estrofa que dice: “Cuando naciste, estabas llorando y todos a tu alrededor estaban sonriendo. Vive tu vida de manera que cuando llegue la hora de tu muerte, tú estés sonriendo y los que te rodeen estén llorando”.

Vivamos en la esperanza de un mañana mejor, pero disfrutemos el hoy y el ahora, poniendo nuestra fe en Dios y teniendo la certeza de que lo que nos sucede es lo mejor para nosotros. 

Quiero darte una bella bendición que llegó a mis manos, hazla tuya y la vida te va a empezar a sonreír: “Que Dios te tenga en la palma de su mano y que los Ángeles te cuiden siempre”.

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