Y el otro... ¿que se chin...?

Se capítulo fue tan, pero tan grave que acabó por ser decisivo en la liberación de la secuestradora.
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Frente al célebre montaje televisivo, lo del retraso en la asistencia consular pareciera peccata minuta en el caso Cassez.

Aceptando sin conceder que, para efectos del “debido proceso”, ese capítulo fue tan, pero tan grave que acabó por ser decisivo en la liberación de la secuestradora, los ministros que le aseguraron una recepción de jefa de Estado en Francia están obligados, al menos desde el punto de vista ético, a responder por qué otra víctima de lo que algunos llaman García Luna Productions, su mafioso contlapache y novio de entonces, continúa encarcelado.

¿Lo mejor para ella y lo peor para Israel Vallarta Cisneros, el jefe de la banda que también fue protagonista forzado en el montaje del rancho Las Chinitas, del kilómetro 29.5 de la carretera México-Cuernavaca, en San Miguel Topilejo, delegación Tlalpan, donde la banda que dirigían mantenía secuestradas a tres personas?

Quienes padecen la pesadilla del montaje con la imagen de la pobrecita cautiva, ¿por qué no reclaman la liberación de la otra “víctima” de un idéntico “indebido proceso”?