22 de Septiembre de 2018

Opinión

¿Ya perdonaste a tu hermano?

Es bueno pensar que vamos a morir y es bueno empezar a dejar de odiar, y prepararse para vivir en la otra vida con amor, perdón y fe.

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¿Ya perdonaste a tu hermano? Tal vez esta sea la frase con la que Dios te va a recibir cuando tengas que rendir cuentas ante Él, al estar en tu sepultura esperando el juicio de tus pecados.

'El que acepta gana y el que perdona sana'. Esta frase hace más de 25 años que la llevo en la mente, y la he plasmado varias veces en mis libros publicados. Y cada día me doy cuenta que las personas no perdonan y más aun ...¡no les interesa perdonar!

Cosas repugnantes y repulsivas son el rencor y la cólera; sin embargo, el hombre se aferra a ellas. La Biblia dice que Dios se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados. Porque al no perdonar y vivir con el rencor y la cólera, nos enferma la mente, el cuerpo y a la larga el alma.

Hay que perdonar la ofensa del prójimo, es la única forma de poder recibir el perdón de Dios. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud a su Dios? Y más aún si le guardas rencor a su hermano puede esperar un perdón a sus pecados. Si queremos que se nos perdone, esperamos que se nos perdone, pero nosotros somos incapaces de perdonar.

El hombre que no tiene compasión con su semejante, ¿cómo puede ser capaz de pedirle a Dios perdón de sus pecados? 
Cuando el hombre guarda rencor y le pide perdón a Dios de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?

Perdonar es la llave que abre las puertas de la paz y de la libertad.  Nos libera de las cadenas del resentimiento y del odio, y nos da el poder de romper las amarras de la amargura y del egoísmo. El perdón nos da libertad, para que las actitudes y los actos de otras personas dejen de tener poder sobre nosotros. Perdonar significa dejar ir, recobrar la paz interior y volver a ser libres para amar. Sin el perdón no podemos crecer ni fortalecernos con la adversidad. No lograremos, tampoco ser resistentes al sufrimiento.

Es bueno pensar que vamos a morir y es bueno empezar a dejar de odiar, pensar en la corrupción en el sepulcro, y prepararse para vivir en la otra vida con amor, perdón y fe. Hay que luchar para no guardar rencor por nuestro prójimo, perdonar para sanar, volver a empezar para amar y luchar para pasar por alto las ofensas de los demás.

A muchas personas les gusta sufrir su dolor y mantener la falta de perdón para mostrar al mundo que han sido dañadas y maltratadas, sin poder darse cuenta que ellas mismas así se dañan más. Cuando nos aferramos al antiguo dolor y no perdonamos, la autocompasión empaña nuestra visibilidad y tomamos el papel de mártires y queremos que alguien con magia resuelva nuestro problema. 

Dejar ir nuestro dolor abre las puertas de la aceptación y del restablecimiento emocional sano. Al dejar ir nuestras heridas disminuimos la carga y podemos vivir con plenitud nuestro presente. Hoy tu mente, tu conciencia y Dios te siguen haciendo la misma pregunta de hace años: ¿Ya perdonaste a tu hermano?

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