20 de Septiembre de 2018

Opinión

¿Ya te dio el chikungunya?

¡Voy a ser feliz!, con la enfermedad, sin la enfermedad y a pesar de la enfermedad. Tal vez no tenga el bienestar deseado, pero sí voy a luchar por ser feliz.

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No todos los riesgos que afrontes ni todo lo que intentes saldrá como lo habías planeado. Así es la vida. El fracaso es realmente fundamental para el éxito. Y cuanto más lo intentes más lejos llegarás. En cualquier caso el fracaso es un regalo. El fracaso es de gran ayuda. Nos lleva más cerca de nuestros sueños, nos aporta más conocimientos y nos endurece. De modo que gracias a él salimos mejor preparados. El hastío y el fracaso van de la mano. Son socios en cualquier situación de nuestra vida

Así que hay que tratar de propiciar el cambio. Ve a trabajar todos los días negándote hacer lo mismo que hiciste el día anterior, sólo porque eso fue lo que hiciste el día anterior. Plantéate el desafío de pensar de otro modo, de hacerlo mejor y de ser mejor. Enfréntate a tus limitaciones. Niégate a ser como el promedio. Apuesta por lo mejor. Comprométete a ser excepcionalmente bueno en todo lo que hagas. Y en eso te convertirás. Antes de lo que crees.

El siguiente consejo me lo dio mi madre hace años: “Alimenta tu fe, y verás cómo mueren de hambre tu miedos.”  El llenarnos de fe nos da confianza, y el tener confianza nos da felicidad.

Tal vez confundas placer con felicidad. El placer es estupendo, pero no dura. El placer se deriva de tus cinco sentidos: una suculenta comida, un vaso de buen vino o un auto nuevo, etc.. No hay nada malo en ninguna de esas cosas, hacen más agradable la experiencia de la vida. Pero son pasajeras.

En cambio la felicidad es otra historia. La felicidad es como la semilla del placer. El placer proviene de lo que está fuera de nosotros. La felicidad viene de nuestro interior. Es un estado que creas por tu propia decisión. Se trata de una decisión. De un acto de voluntad. Las personas pueden ser felices aun cuando atraviesan periodos del dolor y de adversidad; en la enfermedad o en una desgracia. No existe placer evidente en sus vidas externas; sin embargo, están contentos en su interior.

De modo opuesto, miles de personas rodeadas de placeres (autos, casas, dinero, etc) no sienten alegría interior. Así pues elige ser feliz. No puedes controlar la vida que te rodea. Te ocurrirán cosas tristes y difíciles. Pero sí puedes controlar lo que ocurre dentro de ti.

Hace un mes y medio me dio la terrible enfermedad chikungunya. Dejé de caminar 2 días, y los dolores articulares son terribles. La fiebre y el vómito, así como el gran ataque al estado general fue algo inconcebible. Me dejó de secuelas unos dolores en los tobillos y en la rodilla izquierda por las noches.

Por los dolores articulares no puedo conciliar el sueño. Pero he tomado la firme decisión que la enfermedad no me va a aplastar. Tendré la enfermedad y sus secuelas, pero ellas no me tienen a mí. Con el apoyo de la oración, una buena medicación y el firme propósito de salir adelante voy a lograrlo y... ¡Voy a ser feliz!, con la enfermedad, sin la enfermedad y a pesar de la enfermedad. Tal vez no tenga el bienestar deseado, pero sí voy a luchar por ser feliz.

Y no olvidemos: “El placer proviene de lo que está fuera de nosotros. La felicidad viene de nuestro interior”.

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