13 de Noviembre de 2018

Opinión

Yo, el bot

Uno de los personajes más conocidos en las redes sociales son los usuarios tipo “bots”, esos que enfocan sus comentarios en masa contra un “mal común”...

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Uno de los personajes más conocidos en las redes sociales son los usuarios tipo “bots”, esos que enfocan sus comentarios en masa contra un “mal común”, pero sin la originalidad de los “troll”, aunque ambos, al final, tienen el mismo objetivo. 

Si de algo sabemos los quintanarroenses que navegamos en la red, es sobre estos usuarios “robotizados”. De una u otra forma, tenemos a un amigo, o el amigo de un amigo que fue víctima de estos individuos, y de vez en vez, nos enteramos de ataques contra figuras políticas o periodísticas. 

Lo interesante del asunto es que, a pesar de saber de su existencia, los usuarios en general no reconocen a ciencia cierta un ataque de “bots”, lo que permite a estos llevar a buen puerto su misión, consistente en la repetición “hasta el cansancio”, de mensajes similares dentro de un “trendingtopic”, hasta restarle credibilidad. O en el caso de batallas personales, cansar a usuario con menciones o publicaciones en contra de su honorabilidad. 

La problemática se encuentra en la reacción general a estas acciones. Un “bot” gana cuando un usuario “cualquiera” desiste en su búsqueda de información sobre “x” tema ante la marabunta de comentarios similares; o cuando cambia su interés legítimo, por el chisme “sabroso” que los “robotitos” le proporcionan con su ataque, desdibujando incluso su opinión, con las mentiras que publican. 

La poca concentración del “gran público” en internet facilita el trabajo de estos “usuarios robotizados”, conocedores de la facilidad con que el mexicano se aburre de los temas serios, y nuestra proclividad a entrarle a las polémicas secundarias y alusiones personales, aunque para este paso, ya estamos en el campo de acción de los “troll”. 

Para todo mal hay una solución, y en estos casos, un remedio es concentrarse y no caer, no tanto en las provocaciones, sino en las trampas distractoras que estos usuarios ponen en el “timeline” de los “hashtags”. Pero el más importante de los consejos contra los “troll” y “bots”, es tomar en cuenta que, cuando muchos usuarios dicen “lo mismo” acerca de “X” o “Y”, es que algo se oculta detrás de los “memes” que emplean para burlarse de ellos. 

La realidad es social  

Columnistas y “opinólogos” le han dado duro a la nueva versión de @BigBrother_PM desde varios frentes, a tal grado, que lo mejor del “renovado” programa está, justamente, en el mundo real de las redes sociales. 

Dejando de lado los chismes y comparaciones con otras ediciones del “Gran Hermano”, lo cierto es que los “realities” de aislamiento son tan anacrónicos como el independentismo catalán: en un mundo que busca la unidad e interconectividad, ¿qué chiste tienen ver a catorce “monos” que no pueden opinar sobre lo que pasa en él? 

Hoy en día, todo se mueve alrededor de los 140 caracteres de Twitter y los “likes” de Facebook; y desde estas plataformas, los señalamientos en contra de @BigBrother_PM generan más “raiting” que el programa mismo, con todo y que inviten al popular @werevertomurro a los resúmenes televisivos. 

Si usted es fanático de los “reality show” de aislamiento, y en especial de @BigBrother_PM, tenga por seguro que la verdadera diversión no la encontrará en la televisión, sino en las redes sociales, donde lo que sobra es el poder de la realidad.   

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