Xcaret, símbolo comercial de los mayas

En los alrededores de Xcaret la vida cotidiana estaba íntimamente conectada a su puerto marítimo, el cual facilitaba el comercio de las ciudades de la Península de Yucatán con poblaciones de Mesoamérica.
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Foto exclusiva: Harold Alcocer/SIPSE
Foto exclusiva: Harold Alcocer/SIPSE

Xcaret, conocido en su momento como Polé, fue ampliamente conocido como el puerto de embarque a la isla de Cozumel, desde donde partían miles de peregrinos mayas a bordo de canoas hechas de troncos de árbol ahuecados para venerar a la diosa Ixchel.

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Los mayas poblaron las tierras aledañas al sitio, el que fue un importante puerto marítimo para el comercio de las ciudades de la Península de Yucatán con poblaciones de Mesoamérica. 

El nombre de Xcaret se desconoce, aunque se piensa que podría ser un derivado de “caleta”; en tanto, Polé o Ppolé deriva del término maya P’ol, que significa “actividad comercial”, según expone en sus investigaciones María José Con Uribe, arqueóloga del Instituto Nacional de Antropología e Historia. 

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Las primeras poblaciones de las que se tiene registro datan de los primeros 300 años después de Cristo, pequeñas comunidades de pescadores y agricultores  situados al pie del mar Caribe; fue hasta el año 600 cuando comenzó a desarrollarse, pero entre los años 1000 y 1500 fue cuando tuvo su mayor auge económico y constructivo.

Aquí, los pobladores se beneficiaron de los recursos marítimos y de la privilegiada ubicación y las condiciones de la costa para el intercambio de alimentos y objetos decorativos como cerámica policroma, objetos de jade, obsidiana y cristal de roca.

Los monumentos arqueológicos hallados en Xcaret conservan el mismo estilo arquitectónico de aquellas ciudades ubicadas al pie del mar, conocido como Costa Oriental. 

La franja costera rocosa protegió a Xcaret

Xcaret tiene una franja costera rocosa, sin playa. De acuerdo con la arqueóloga Con Uribe, los mayas eligieron este lugar, precisamente,  por ser el punto donde el mar rompe la costa y forma una caleta, la cual brindaba protección a embarcaciones pequeñas.

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Después de la caleta se extiende la muralla que corre por la línea de costa, que a diferencia de otras que rodean algún sitio como forma de protección, ésta solo se encuentra del lado del mar. Más que defensiva, era para delimitar el territorio ceremonial. 

A unos metros de esta barrera se distribuyen los edificios más importantes de esta ciudad prehispánica, entre los que se hallan templos y oratorios sobre un terreno irregular. 

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La prolífica actividad comercial y la ruta de embarque hacia uno de los centros ceremoniales más importantes de Mesoamérica -el santuario de Ixchel- se vio truncada en la mitad del siglo XVI, con la llegada de los españoles, cambiando radicalmente la forma de sustento y la actividad política indígena. 

Ahí, expone la especialista, fue construida una iglesia católica por encargo de los primeros conquistadores, la cual no contaba con un cura de planta sino que dependía de Cozumel para los nuevos ritos religiosos. 

Cambios en la organización social y enfermedades traídas por los españoles mermaron notablemente la población de uno de los puertos comerciales que, durante 500 años, fue uno de los más prósperos, quedando solamente pequeñas comunidades azotadas por la pobreza.