21 de Abril de 2018

Tecnología

Desarrollan refrigerador que usa el calor del sol

El sistema no contaminante fue creado en el Centro de Investigación en Energía de la UNAM, después de mejorar un prototipo que habían elaborado en 2006.

 Roberto Best y Brown, académico del Centro de Investigación en Energía. (Milenio)
Roberto Best y Brown, académico del Centro de Investigación en Energía. (Milenio)
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Agencias
MÉXICO, DF.- Parece un contrasentido, pero el calor del sol puede aprovecharse para dotar de energía a un refrigerador que, como los convencionales, enfría y produce hielo, pero no contamina.

A partir de una innovación mejorada desde su primer prototipo, creado en 2006, Roberto Best y Brown, académico del Centro de Investigación en Energía (CIE) de la UNAM, junto con un grupo de investigadores desarrolla un segundo equipo experimental de tecnología limpia que sustituye con energía solar térmica el alto consumo de electricidad que estos aparatos generan en los hogares, según informa Milenio.

“Hay dos tipos que se pueden usar con energía solar. Unos emplean paneles fotovoltaicos que producen electricidad, con la que opera uno como los que tenemos en casa. Otros, como el que desarrollamos, utilizan energía térmica, y aunque se han propuesto desde hace tiempo con el uso de combustibles fósiles, nosotros lo hemos adaptado a la tecnología solar”, explicó Best y Brown.

Todos los equipos solares tienen un refrigerante que se evapora para producir frío. En el refrigerador, se origina en la caja donde está el hielo y enfría todo, tras evaporar a baja temperatura un refrigerante.

“En el sistema convencional hay un compresor que usa energía eléctrica, comprime al refrigerante y lo vuelve a reutilizar. En nuestro caso usamos la térmica para generar ese refrigerante mezclado con un absorbente”, detalló.

Para refrigeración solar se prueban tres equipos experimentales. “Estamos en la etapa de demostrar que operan continuamente, como lo espera cualquier usuario, aunque solo emplee parcialmente energía solar”.

El investigador destacó que hay mucho interés en su desarrollo, pero en la industria se requiere uno que ya se pueda comprar e instalar. “Necesitamos una segunda generación, mejorada, y trabajamos en ello. Espero que en cuatro o cinco años tengamos el apoyo de una empresa, para que se puedan vender. La idea es transferir la tecnología y llegar hasta la comercialización”, acotó.

Combinación de sistemas

Junto con sus colaboradores, Best y Brown tiene varios desarrollos que utilizan concentradores solares, colectores planos y tubos evacuados que permiten, según la aplicación, producir frío para generar hielo o echar a andar sistemas de aire acondicionado.

Su idea es combinar sistemas. “Si no tenemos energía solar podemos usar una caldera o un calentador de gas, y en algún momento puede usarse biogás generado de desechos, o de calor del proceso que se tenga. Hay varias opciones de respaldo, con el uso de la mejor combinación posible, y ahí es donde entra la ingeniería”, explicó el académico del CIE.

Actualmente la energía solar térmica se usa básicamente para calentar agua de regaderas y albercas. El científico resaltó que la ventaja “es que la tenemos en el techo de los edificios, no hay que extraer petróleo del Golfo de México y transportarlo”.

Es un recurso abundante y disponible casi todo el año en la mayor parte del país, pero, acotó Best y Brown, “es intermitente y tenemos que buscar la forma de almacenarla si queremos extender las horas de uso, o si la tecnología que se requiere depende de un cierto nivel de temperatura, entonces necesitamos pasar de un colector solar más simple a uno más complicado y costoso”, reconoció.

Inversión inicial

 

Para llevar esta tecnología a los hogares, el académico de la UNAM explicó que “al inicio, la instalación es cara, pero puede ser modular, empezar con un área pequeña y crecer con el tiempo. Una vez instalada, el costo de operación es bajo, pues en vez de combustible se emplea energía del Sol, que en nuestro territorio está presente prácticamente todo el año”.

Best y Brown consideró que este tipo de energía no se ha apoyado lo suficiente en el país porque falta información sobre lo que se puede hacer. “Hay instalaciones que tienen muchos años y se usan sin problema; existen otras mal hechas y eso no ayuda a que la gente entienda su funcionamiento y eficiencia”, opinó.

En sistemas bien diseñados, y con la calidad adecuada, “se puede asegurar un funcionamiento por más de 10 años, durante los cuales no hay que pagar por el combustible, porque el sol es gratis”, concluyó el experto.

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