22 de Septiembre de 2018

Tecnología

La historia de amor que sólo puede verse desde el cielo

El argentino Pedro Martín Ureta mandó hacer en honor a su esposa un bosque en forma de guitarra, que puede verse a través de Google Earth.

Ureta decidió que la mejor manera de honrar a su difunta esposa sería cumplir su deseo. (pinterest.com)
Ureta decidió que la mejor manera de honrar a su difunta esposa sería cumplir su deseo. (pinterest.com)
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Agencias
BUENOS AIRES, Argentina.- Cuando los pilotos sobrevuelan las fértiles tierras de la pampa argentina, a menudo se sorprenden al ver un gran bosque con forma de guitarra en medio de los cultivos. Una guitarra que es el testimonio de un amor perdido.

Google Earth ha demostrado ser no solo una reproducción virtual del mundo, sino también una herramienta para deleitar los ojos con imágenes a vista de pájaro de lugares que no hemos visitado, según publica el sitio web actualidad.rt.com.

Algunas de estas sorprendentes imágenes muestran fenómenos naturales, otras revelan fugaces momentos capturados en la naturaleza y algunas simplemente muestran objetos muy conocidos desde una perspectiva inédita. 

En la provincia argentina de Córdoba, en medio de un exuberante paraje de tierras labradas, destaca un asombroso ejemplo de arte 'natural' que a su vez es un emotivo homenaje al amor perdido de un hombre. Una maravilla que solo se puede observar desde el aire. 

En 1977, el joven agricultor argentino Pedro Martín Ureta perdió trágicamente a su esposa. En honor a su amada plantó este bosque con forma de guitarra, y ahora, casi 40 años después de su muerte, Ureta todavía mantiene este impresionante monumento de amor tal como lo cultivó hace décadas, informa 'The Wall Street Journal'. 

Ureta, quien tiene unos setenta años actualmente, se enamoró siendo un joven de 28 de Graciela Yraizoz, una chica de 17. Los enamorados se casaron y tuvieron cuatro hijos. 

La vida parecía feliz, la pareja tenía grandes planes… Graciela pensó que la familia podría crear algo magnífico en su propia finca: un bosque en forma de su instrumento musical favorito, la guitarra. 

Tal como con frecuencia pasa en la vida, Ureta pospuso dejar la idea de su mujer para más tarde. Pero ese 'más tarde' no llegó jamás. En 1977, Graciela murió repentinamente de un aneurisma cerebral a la tierna edad de 25 años. 

Entonces Ureta, con el corazón roto, decidió que la mejor manera de honrar a su difunta esposa sería cumplir su deseo y plantar la gigantesca obra de arte en su memoria.

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