16 de Noviembre de 2018

Tecnología

Convierte la informática en juego de niños

Con apoyo de sitio web Kickstarted, el inglés Alex Klein creó una computadora barata y sencilla de ensamblar que los niños aprendan informática.

Unos niños revisan los componentes de Kano, una computadora de bajo costo, pensada para que los más pequeños aprendan informática. (EFE)
Unos niños revisan los componentes de Kano, una computadora de bajo costo, pensada para que los más pequeños aprendan informática. (EFE)
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EFE
LONDRES, Inglaterra.- A sus 23 años, el joven emprendedor británico Alex Klein ultima las primeras unidades de Kano, una computadora de bajo costo (79 euros, 107 dólares), pensada para que los niños aprendan informática, que ha logrado financiar a través de internet.

Klein alumbró su proyecto mientras estudiaba Economía Política en Cambridge, lo presentó en la página web Kickstarter, una popular plataforma de financiación colectiva, y recaudó en un mes un millón de euros (1.3 millones de dólares), quince veces más fondos de los 100,000 dólares (73,000 euros) que necesitaba para comenzar a comercializar su invento.

Pocas semanas después reunió un pequeño equipo de ingenieros y creativos en un estudio en Shoreditch, un barrio de moda en el este de Londres, y espera comenzar a despachar pedidos antes de julio.

"Estamos asombrados y conmovidos", admitió a EFE el joven emprendedor, que ha logrado que 13,386 personas de 47 países aportasen entre 9 y 999 dólares (entre 6.5 y 730 euros) para hacer realidad su proyecto.

En vista de ese éxito, Klein no duda en afirmar que él y su equipo se han propuesto "cambiar el mundo" desde su pequeño despacho londinense, facilitando que la gente "tome el control de la tecnología".

Computadora desmontada

Kano, el primer producto que ha diseñado este joven británico criado en Estados Unidos, es un computadora que se vende desmontada y que un niño de ocho años puede ensamblar en apenas un minuto. "Es tan simple como un juego de Lego", describe Klein.

El corazón de Kano es una pequeña placa base, del tamaño de una tarjeta de crédito, que se encaja en un estuche transparente al que se conectan cuatro cables identificados por colores (rojo, amarillo, azul y verde).

Al unir el pequeño aparato a una televisión, aparece en la pantalla una versión simplificada del sistema operativo Linux, con la que los niños pueden jugar, familiarizarse con ese entorno informático y aprender sus primeras nociones de programación.

La placa base que da vida a Kano se llama Raspberry Pi, un circuito integrado de bajo costo pensado por ingenieros de Cambridge para introducir la informática en entornos educativos, que Klein ha sabido aprovechar al máximo.

Apoyo con experiencia

El joven emprendedor no ha estado solo a la hora de materializar su idea: ha contado con la eficiente ayuda de su primo Saul Klein, cofundador del portal de películas Lovefilm y exdirectivo de Skype.

Klein, que ha colaborado como periodista en la revista Newsweek, cuenta además con un tercer socio, Yonatan Raz-Friedman, antiguo oficial de inteligencia israelí, quien está al frente de la parte económica del negocio.

"Los tres vinimos a Londres a finales de 2013 y decidimos embarcarnos en una misión conjunta: iniciar una compañía de informática orientada a gente creativa, de todos los niveles de experiencia y de todo el mundo", relató el británico.

Su aventura comenzó con la fabricación casera de 200 computadoraes que el propio Klein empaquetó y vendió, gracias al boca a boca, a escuelas, profesores y padres de Londres.

Ese primer éxito confirmó su intuición de que un computadora barato pensado para el sector educativo podía ser un producto con buena aceptación en el mercado y se puso manos a la obra para perfeccionar el aparato, hasta dar vida a Kano.

El último año lo ha pasado depurando el diseño, mejorando el sistema operativo y trazando un plan comercial que ha despegado definitivamente tras obtener 1.5 millones de dólares (1.11 millones de euros) en Kickstarter.

"La gente quiere volver a tener el control sobre sus dispositivos, quiere poder crear y jugar con la tecnología, no ser simplemente consumidores", sostiene el joven Alex Klein, que aspira a que su compañía lance en el futuro otros productos pensados para que el propio usuario se encargue de montar sus aparatos. Guillermo Ximenis.

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