Miércoles, 7 de Diciembre del 2016
Cancún

Ruidos excesivos pueden causarte estas enfermedades

la contaminación auditiva es propia de las grandes urbes, y es difícil erradicar

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Teresa Pérez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- La contaminación auditiva es una de las causantes de varias enfermedades, como diabetes, respiratorias, sordera, depresión, ansiedad, estrés y reacciones explosivas. 

De acuerdo con  especialistas de la salud, a medida que se vive en las grandes urbes, los ruidos de la ciudad, principalmente de vehículos, aparecen pese a que la industria del ramo invierte para hacer vehículos más silenciosos.

Sin embargo,  los decibeles que de éstos emanan crecerán por la tendencia demográfica en aumento, explicó Santiago Jesús Pérez Ruiz, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

“Los vehículos son la principal fuente de contaminación acústica en las urbes, y es difícil de controlar por la cantidad de población afectada”, comentó.


“Los vehículos son la principal fuente de contaminación acústica en las urbes, y es difícil de controlar por la cantidad de población afectada”

Uno de los proyectos para reducir los daños está siendo abordado por diferentes universidades, sobre todo en materiales de construcción que ayuden a un aislamiento sonoro para hacer más eficientes las actividades en las oficinas y en las aulas de clases y brindar tranquilidad a los hogares.

De acuerdo con especialistas de otorrinolaringología, el ruido contribuye a que aumente la sordera y también a que se presenten afecciones cardíacas.

El daño causado por el ruido se llama hipocausia, sobre todo por el emanado por  las bocinas de los vehículos y la música en alto volumen a través de auriculares.

Afirmaron que la parte interna del oído contiene terminales nerviosas que son células pilosas que transforman el sonido en señales eléctricas que viajan al cerebro para procesar el sonido, y al estar en contacto con el volumen muy fuerte, entonces el oído se daña. 

De acuerdo con los especialistas, el riesgo se mide en el número de decibeles en que esté el ruido. Por ejemplo, el hablar normalmente está entre 40 y 60 decibeles. En contraste, un concierto de rock está entre 110 y 120 decibeles, y aumentará si se está frente a las bocinas o escuchar música a través de audífonos. 

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