22 de Octubre de 2018

Yucatán

Mujer lleva paso firme en 'terreno' de hombres

La empresa de Sandra Ruiz González se abre paso hacia la expansión en el ramo del mantenimiento, plomería, electricidad y albañilería.

De la mano de asesores, el apoyo de sus padres y un equipo de trabajo,El Chambitas, sale adelante con Sandra Ruíz. (Milenio Novedades)
De la mano de asesores, el apoyo de sus padres y un equipo de trabajo,El Chambitas, sale adelante con Sandra Ruíz. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- A sus 22 años, Sandra Ruiz González lidera desde hace dos su propio negocio dedicado al servicio de mantenimiento (plomería, electricidad y albañilería), un terreno básicamente masculino, pero en el que avanza con paso firme.

Inició el proyecto cuando tenía 17 años, pero los resultados no fueron los esperados; sin embargo, no abandonó la idea y mientras cursaba la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Anáhuac Mayab lo retomó, lo incubó durante un año y le dio un “segundo aire” para constituirlo como una empresa.  En diciembre se gradúa.

De la mano de asesores, el apoyo de sus padres y un equipo de trabajo, constituido básicamente por jóvenes, actualmente se encuentra en proceso de expansión de sus instalaciones y su servicio es cada vez más solicitado. 

Para connotar una cercanía con sus clientes, bautizó a su negocio como “El chambitas”, una palabra propia de la cotidianeidad mexicana que representa aquella persona que domina varios oficios. Actualmente, incluso, atienden personas que los contactan en sus cuentas de las redes sociales virtuales. 

¿Por qué decidiste iniciarte como empresaria en el servicio de mantenimiento?

Tuvo mucho que ver mi padre, él es ingeniero civil y toda mi vida crecí viendo su trabajo, además detecté una necesidad de personas profesionales en mantenimiento que dieran un servicio personalizado. Me di cuenta cuando a mi papá, que generalmente atendía a empresas grandes, familiares y amigos le pedían trabajos pequeños, entonces ahí noté una oportunidad.

¿Cómo pasó de una idea a un negocio?

A los 17 años, en 2007, inicié el proyecto. Comencé a moverme para poner el negocio, pero en esa etapa no tuvimos éxito, trabajaba con recursos propios y hasta pedí prestado de mis papás.

Luego entré a la universidad, conocí la incubadora de la Anáhuac Mayab y en 2009 entré para saber cómo estructurar mi plan de negocio y lograr que tuviera éxito. En 2010 terminó la incubación y me registré en el programa de capital semilla de la Secretaría de Fomento Económico y logré obtener un crédito, también entré al de “Emprender”, de la Secretaría de la Juventud, y lo obtuve, éste a fondo perdido. Con estos dos impulsos el negocio se consolidó como una empresa de servicios profesionales de mantenimiento, plomería, electricidad y albañilería. 

¿Cómo integraste tu equipo?

En un primer momento, solicitando gente con experiencia en el ramo, luego me di cuenta de que era mejor contratar jóvenes egresados de Cbtis (Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios)  y Cetis (Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios) que tuvieran conocimiento en el área de refrigeración, construcción y otras áreas de mantenimiento, aquí capacitarlos para que el servicio fuera sobre una misma línea de trabajo. Además hay que dar oportunidad a los jóvenes, así como yo la necesité. 

Actualmente, integramos la empresa dos personas en el área administrativa y cuatro técnicos.

¿Con qué retos te encontraste en tu proceso de desarrollo y posicionamiento?

En primer lugar, tuve problemas por ser mujer y joven, porque en el ramo trabajan mayormente hombres y mucha gente no me creía capaz de dirigir una empresa con este giro, incluso me decían que seguramente era un negocio de mi papá y yo sólo le iba ayudar. 

No podían concebir que el proyecto era, de origen, mío. Hasta la fecha hay personas que desconfían, pero con el trabajo estoy demostrando lo contrario. También, otro reto fueron los trámites para créditos, el registro en las instituciones, pero todo eso con buena disposición y trabajo se pudo solucionar.

¿Te has formado en el tema del mantenimiento?

Sí, de hecho he tomado cursos y diplomados avalados por la Secretaría de Educación Pública sobre plomería y electricidad porque necesito saber los procesos de los servicios que ofrecemos, quizás yo no los domine como los técnicos, pero entiendo las formas en que se realiza, conozco los materiales, los tiempos, sé cómo se maneja.  

¿Cómo manejaste la crítica negativa?

Muchos creyeron que estaba jugando a ser empresaria, incluso gente de mi edad me cuestionaba porque dedicaba tiempo al proyecto y ellos me decían que era un desperdicio, pero prefería enfocarme en el negocio y rechazaba muchas salidas para divertirme. Ahora ya encontré un equilibrio para hacer bien el trabajo, pero también seguir siendo joven, salir con mis amigos; sin embargo, estar al frente de una empresa te cambia la vida. 

¿Cuál es la importancia de darse de alta en la Secretaría de Hacienda, registrar tu negocio ante las instancias correspondientes e incubarse?

Es fundamental, porque así como uno aporta con los impuestos cuando estás registrado, tienes muchas ventajas y beneficios, porque hay créditos, como el de capital semilla, que te exigen ciertos lineamientos y si no estás legalmente constituido no puede acceder a ellos.  Es importante y procuro estar en norma. Además, ser una empresa incubada también te aporta porque hay programas de financiamiento que lo piden en los requisitos. 

¿Tu familia cómo influye en tu desarrollo profesional?

Mi papá siempre ha sido mi guía, porque él conoce y tiene mucha experiencia en el ramo; me asesora, y mi mamá es un pilar en mi vida, porque cuando vienen las crisis en las que las presiones me hacen hundirme en un vaso de agua, ella viene a mi rescate y me alienta para salir adelante. Mis padres significan un pilar, ellos me apoyan en todos mis proyectos.

¿Qué consejos puedes compartirles a otros jóvenes que también están en ese proceso?

Lo que siempre les respondo cuando me preguntan por qué empecé tan joven: aprovechen a iniciar desde que están jóvenes y son estudiantes, porque contamos con el apoyo de nuestros papás, todavía no hay gente que depende de nosotros y si no funciona, caes y te vuelves a levantar siempre con la ayuda de la familia.  Así puedes arriesgarte con un respaldo. 

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