21 de Septiembre de 2018

Yucatán

Sueltan sus cucharas y colocan la Santa Cruz

En la mayoría de las construcciones de Yucatán los albañiles hicieron una pausa para dar paso a la tradición.

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William Sierra/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Sin tanto alarde, ayer se festejó el Día de la Santa Cruz, una festividad más conocida al ser adoptada por los albañiles: Prácticamente en la mayoría de las obras u construcciones donde se encuentran laborando, los alarifes dejaron a un lado la pala, el pico o cuchara para hacer una breve pausa a su jornada de trabajo para colocar la emblemática cruz, surgida en la mayoría de los casos de algunos pedazos de madera de la misma construcción.

Algunas cruces fueron colocadas sin mayores adornos, mientras otras más elaboradas, pintadas y adornadas con flores, papeles de china o cintas de colores. 

Por lo general, son colocadas en los lugares más visibles de la construcción o del lugar donde están trabajando.

En un recorrido por varias obras, la mayoría de los alarifes coincidieron en que el Día de la Santa Cruz es uno de los más importantes para ellos, sin importar que seas una persona muy devota o no, lo celebran de manera modesta, colocando una cruz, pues de no hacerlo les podría ir mal.

“La verdad, joven, hay poco que celebrar, con lo que nos pagan apenas nos alcanza para mantener a la familia. Lo curioso del caso, es que muchos de los que trabajamos como albañiles ni casa tenemos, pues es difícil juntar dinero”, exclamó José Bacab, de poco más de 50 años de edad, quien viaja diario de su natal Acanceh a Mérida junto con otros compañeros.

Además de bajos salarios, otro problema que afrontan los trabajadores de la construcción es el alcoholismo,  admite Pepe, como le dicen sus compañeros.

“Por lo general después del sábado al mediodía, cuando ya tienes tu sueldo, no falta aquel que comience a incitar a todos a ir a tomar ‘sólo dos’ a la cantina, pero terminan todos bien borrachos y aquel que dice que no, de inmediato comienzan las burlas”, añade.

Sean o no católicos devotos, nadie se opone a que sea colocada la cruz, e igual nadie de los entrevistados supo decir cómo es que surge esta veneración, pero la hacen porque es una tradición, y según les cuentan los albañiles más veteranos, de olvidarse de este día la van a pasar mal por una buena temporada, y por el contrario, si se acuerdan de colocarla, les traerá bendiciones y sobre todo trabajo.

Salvo los que participan en obras grandes, como los del Centro Internacional de Convenciones, que se construye entre las avenidas Colón y Cupules con el cruce de las calles 60 y 62, que trabajaron hasta las 13:00 horas, en la mayoría de los casos los albañiles trabajaron como un día cualquiera.

Cambio con los años

De hecho, con cierta melancolía, los alarifes más veteranos recuerdan que antes cuando era 3 de mayo se festejaba a lo grande, pues se armaban buenas fiestas en locales, donde habían refrescos, cerveza, chicharra, cochinita, pero ahora en cambio los contratistas dicen que está difícil la situación y no hay dinero para fiestas.

“En algunas casas que me ha tocado trabajar, dependiendo el patrón nos va, pues así como hay algunos que son bien ‘codos’, otros mandan a comprar la chicharra”, expresa Roberto Ac, vecino de Plan de Ayala Sur.

El Centro Histórico no fue la excepción de que se coloque una vistosa cruz, como se aprecia en lo más alto de los andamios instalados en la fachada de la llamada Casa de Montejo, donde desde hace aproximadamente un mes se realizan trabajos de restauración, limpieza y pintura. Ahí al principio sólo habían colocado una cruz, pero luego uno de los trabajadores subió con un ramo de flores que amarró ahí junto.

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