23 de Junio de 2018

Yucatán

'Bailador' de Chumayel vio a la Xtabay convertida en su madre

Al regresar de un baile en un pueblo cercano, se le acercó una mujer que levitaba y sintió un frío muy fuerte.

Sus compañeros comprobaron que en realidad sí vio a la Xtabay esa noche. (Jorge Moreno/SIPSE)
Sus compañeros comprobaron que en realidad sí vio a la Xtabay esa noche. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Anteriomente he hablado sobre el origen de la misteriosa mujer llamada “Xtabay”, la cual se le aparece a muchos incautos trasnochados y borrachos, e incluso a personas en sus cinco sentidos. Hoy les presento otro caso relacionado sobre este misterioso ser de la cultura yucateca, ocurrido en el municipio de Chumayel.

Se ha hablado de que el hecho de que se le aparezca a personas “tomadas” quita mucha credibilidad al tema, pero en Chumayel le pasó a una persona que no bebe.

Esto ocurrió en la década de los setentas, en dicho municipio vivía un joven al que le encantaba bailar. No tenía ningún vicio, pues no fumaba ni se le veía borracho. Sin embargo, el gusto de bailar le costaba mucho dinero, pues aunque algunas veces no tenía nada que comer, lo primero para él era siempre el dichoso baile.

Si llegaba a saber de algún baile y todavía no había cobrado su sueldo, pedía prestado a sus vecinos o amigos, inclusive, muchas veces tuvo que ir a pie a los pueblos cercanos, por no tener para el pasaje. No era raro que algunas veces se le viera regresar durante la madrugada junto con sus amigos.

Sintió como latía más fuerte su corazón y la vista se le nublaba, de inmediato sacó su machete y le cortó parte de la oreja

Sin embargo, eso era lo único que inquietaba a sus padres, tenían miedo que un día regresara solo y le pasara algo malo, pues a pesar de que andaba con un machete, no estaba exento de algún peligro. 

Un día, unos amigos le comentaron que en un pueblo a poca distancia de ahí habría un baile al que irían todos, y que solamente faltaba él para completar el grupo de siempre. Sin pensarlo dos veces aceptó. El día de la fiesta, se vistió lo mejor que pudo y se fue junto con sus compañeros.

Como todo muchacho, al llegar al lugar de la fiesta empezó a buscar a la muchacha ideal para el baile. Debido a su experiencia, la muchacha tenía que ser especial, pues de lo contrario, no podría lucirse bailando.

Por fin, después de mucho girar los ojos la encontró. Tan embelesado estaba con ella que no se dio cuenta del rápido transcurrir del tiempo solo hasta que se acercaron sus amigos para decirle que ya era hora de emprender el viaje de regreso a su pueblo.

Pero estaba tan concentrado con el baile y con la muchacha que a pesar de la insistencia de aquellos por irse, les dijo que se fueran sin él, que más tarde se iría aunque sea solo, ya que tenía el machete y eso le daba valor.

Ya había caminado la mitad de la distancia entre su pueblo y el de la fiesta, cuando a la distancia vio que venía hacia él una persona, que por la oscuridad y la lejanía no lograba distinguir.

Por precaución puso sus manos sobre el machete y poco después, para su sorpresa distinguió que esa persona era su madre, que lo había ido a buscar.

El joven reaccionó molesto, diciéndole a su madre que no era ningún niño y que se podía cuidar solo. Mientras caminaban de regreso, el venía adelante, de pronto conforme ya se veían las luces del pueblo ya no escuchaba a su madre, sólo sentía un frío muy fuerte e inusual.

Decidió pedirle parte de su rebozo a su madre y ella se negó a dárselo, pero mientras le insistía empezó a notar algo muy extraño y aterrador, pues su madre no tocaba el suelo con sus pies, estaba levitando, y de pronto vio como el rostro le iba cambiando. ¡No era su madre con quien se había topado desde el inicio!

Sintió como latía más fuerte su corazón y la vista se le nublaba, de inmediato sacó su machete e intentó tasajear a esa mujer, e incluso le cortó parte de la oreja, pero el ser lejos de intimidarse se tornó agresivo y lo empezó a perseguir diciéndole que lo iba a comer.

Como pudo, el muchacho llegó a su casa y vio que su mamá estaba dormida en su hamaca, confirmando que ella jamás salió esa noche; al día siguiente le contó todo esto a sus compañeros de baile y no le creyeron, por lo que decidieron ir por el mismo camino en busca de una prueba o de la oreja.

Conforme se iban acercando, vieron un rastro de sangre, así como hojas manchadas, hasta llegar a un nopal y a una ceiba, justo ahí acababa el rastro, por lo que en ese momento, temblorosos confirmaron que lo que le pasó a su amigo fue real y ese ser que vio una noche antes fue la Xtabay.

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