11 de Diciembre de 2018

Yucatán

El Carnaval de Mérida, con origen aristocrático

Estos festejos han unido a las familias, aunque han experimentado cambios importantes en su conformación, tanto en su organización como en sus derroteros.

El Carnaval en Paseo de Montejo llegó a recibir millones de visitantes al año. (Archivo/SIPSE)
El Carnaval en Paseo de Montejo llegó a recibir millones de visitantes al año. (Archivo/SIPSE)
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Joel González
MÉRIDA, Yuc.- Desde hace varias décadas, el Carnaval de Mérida ha unido a las familias meridanas de todos los puntos de la ciudad, este importante periodo de diversión, alegría y tolerancia ha experimentado cambios importantes en su conformación, tanto en su organización como en sus derroteros, hasta llegar a la sede donde se realiza hoy en día en Xmatkuil.

La “fiesta de la carne” tuvo en la capital yucateca un origen aristócrata, ya que fue impulsada por agrupaciones dedicadas a la música, la literatura y a la convivencia conformadas por personas de la alta sociedad yucateca, sin embargo, la celebración “desapareció” en 1910 con la Revolución Mexicana.

De acuerdo con relatos del cronista de la ciudad Juan Francisco Peón Ancona, nacido en 1932, a finales del siglo XIX y principios del XX existieron en la capital yucateca los carnavales de la Belle Époque, en un Yucatán donde había mucho dinero.

En la época de Olegario Molina Solís como gobernador se creaban carros alegóricos muy vistosos, bailes de fantasía, organizados por sociedades como La Unión y Paz y El Liceo (Salón aristocrático), por citar algunos, las cuales contaban con carrozas y reinas propias.

Todo ese glamur y esplendor se vio mermado cuando llegó el general Salvador Alvarado Rubio en 1915, a partir de eso comenzaron a gestarse manifestaciones aisladas de esta alta sociedad como los carnavales estupendos en el Country Club o las fiestas particulares en los años 20, 30, 40 y 50 de la sociedad “Paz y Unión”, conformado por mestizos y mestizas, quienes además presentaban en sus festejos carros alegóricos muy atractivos.

El Carnaval en Paseo de Montejo 

Con Paulino Vinajera al frente, en 1933 “Paz y Unión” patrocinó la conformación de la Unión de Sociedades Coreográficas que firmaron personalidades de la época, como Santiago Capetillo, Roberto Villanueva, Manuel Palomo, Pedro Pinzón, Juan Alejo, Ruperto Aldana, Evaristo Patrón, Laureano López, Ernesto Febles, Alonso Amaro, Juan Azueta y Fernando Marín.

Bailes familiares

Otro conocido especialista del tema, el cronista Jorge Álvarez Rendón, en una investigación basada en la Revista de Mérida, recreó los carnavales de 1907 y 1908 con una narración en la que recordaba a sus abuelos cuando vivieron su último Carnaval como novios en 1909; para ello se apoyó en los periódicos de la época, como el Pimienta y Mostaza.

Abundó que una vez desaparecido el Carnaval, durante las décadas de los años 20 y 30 siguió habiendo ciertas manifestaciones y bailecitos y hasta los años 40 volvió la costumbre de los paseos en forma familiar sin ensayos, con un derrotero de ida y vuelta de los parques de La Paz a la Mejorada, sobre la calle 59.

En esta ilustración, aspectos del carnaval de Mérida de 1914, con un elefante en la carreta. (Sergio Grosjean/SIPSE)

En cronista explicó que para los años 50 los carnavales eran bulliciosos, estudiantiles y no estaban sujetos a ninguna norma; habían pocos carros alegóricos, pero tenían un tinte familiar gracias a las camionetas, camiones abiertos y coches llenos de personas disfrazadas de muchas formas, como vaqueros, piratas y muchos hombres de mujer.

“Era un paseo más decoroso y vistoso con carros alegóricos, músicos y se traían orquestas de Cuba, todo muy ordenado”, apuntó.

El Carnaval de Paseo de Montejo 

Recordó que con la llegada del Carnaval al Paseo Montejo en los años 60 se buscó que hubiese un atractivo visual y con interés turístico, por lo que se realizó como desfile con carros alegóricos y comparsas de los reyes y de las escuelas que siempre participaban, ya que había premios para las mejores comparsas.

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