¿Tienes lombrices? Mastica semillas de cocoyol

Masticando semillas de Acrocomia aculeata, su nombre científico, puedes eliminar las lombrices. En Yucatán se consume en dulce.

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En Yucatán el cocoyol se consume en almíbar. (SIPSE)
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Víctor Lizama/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy les hablaremos del cocoyol. Este singular fruto, cada vez menos conocido por las nuevas generaciones, merece nuestra atención por lo escaso y difícil de encontrar. Los guías de turistas que llevan viajeros a la zona arqueológica de Uxmal mencionan como parte de su discurso el cocoyol. Sabemos que existe una leyenda llamada “El Enano de Uxmal” en la cual sale a relucir este fruto. Curioso es que no exista ni una palmera de cocoyol en ese sitio.

Las vemos con mayor frecuencia por el rumbo de Tizimín y hace unos días las vimos en Sihunchén, cerca de la famosa hacienda de Temozón. Viajábamos con dos señoras de Brasil y había dos palmeras con frutos que aprovechamos enseñarles. Para nuestra sorpresa la conocen y en su país existe en el confín con Paraguay, y ahí le llaman Mbocayá.

Nos llamó la atención que se conozca por ahí y descubrimos que se encuentra en Mesoamérica, desde el sur de México hasta el noroeste de Costa Rica. Además en Suramérica, en el norte de Colombia, el sur de Brasil, Paraguay, este de Bolivia y en el norte de Argentina. 

La germinación no es rápida; la semilla tarda de uno a cinco años en brotar, no se conoce ninguna técnica probada para acelerar la germinación. Una vez germinada, crece con rapidez.

No existen cultivos sistemáticos de cocoyol, pero  puede plantarse con éxito en densidades de 600 plantas por hectárea. 

El rendimiento de frutos por planta varía entre 4 y 12 racimos anuales, con unos 200-700 frutos por racimo, encontrándose variaciones de entre 6 y 110 kg de frutos por año. Empieza a fructificar a partir del cuarto o quinto año desde su germinación. Esto explica su escasez.

Aparte de que se consume el fruto en almíbar como postre, se le emplea contra las lombrices, las cuales se combaten masticando las semillas. En Quintana Roo se prepara una infusión con las raíces para tratar la diabetes.

Los aceites de la semilla y la pulpa se emplean en la fabricación de jabones, llamados de coco. El interior del tronco se muele para obtener una harina muy fina y sabrosa, y el cogollo se consume como palmito. Mi correo es: [email protected].

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