18 de Noviembre de 2018

Opinión

Costo-beneficio

Es impensable que un ser humano persista mucho tiempo en algo que sólo le trae frustración, a menos que crea y espere, consciente o inconscientemente, obtener algún provecho.

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Si los inconvenientes son mayores que las ventajas… URGE un cambio en tu vida.- Autor anónimo

Es impensable que un ser humano persista mucho tiempo en algo que sólo le trae frustración, a menos que crea y espere, consciente o inconscientemente, obtener algún provecho. Sólo cuando le parezcan mayores los inconvenientes que las ventajas cambiará su vida. No podemos comprender que una mujer siga viviendo con alguien que la maltrata y la humilla, a menos que comprendamos que para ella la soledad es un horror insoportable e inevitable, según ella, si se divorcia. La identificación de las “ganancias indirectas” no es tan fácil
Todos actuamos por lo que nos parece ventajoso, aunque dicha “ventaja” no lo sea. La culpabilidad juega un papel importante. Hay quienes para evitar el sentimiento de culpa se imponen penosos comportamientos; viven echando pestes contra lo dura que es la vida que llevan, pero no la modifican ya que sentirse culpables les es aún peor que soportar lo que se autoimponen. Esa huida de la culpabilidad se disfraza de “amor”, “altruismo” y hasta de “desapego de las cosas materiales”.

Cuando un individuo “aguanta” o “soporta” situaciones que le son desagradables tendría que examinar cuáles son sus “ganancias indirectas”.
Por ejemplo: cuando una hija escucha una y otra vez las quejas de su madre sobre lo que ésta sufrió para “sacarla adelante” y NO lo evita con firmeza. ¡Ah no! ya que si lo hace su madre pensaría que es una malagradecida y sigue aguantando, ya que “la ganancia” es ser vista como una “buena hija”.

Cuando te pesques “sufriendo”, ojalá revises si no hay otra manera de vivir dignamente, en bienestar y cuando te des razones para seguir mal, recuerda que puede haber “ganancias indirectas” que están enmascaradas y que NO valen la pena. Tú y yo fuimos creados para vivir bien, muy bien y hay que procurarlo. Dios nos ama y desea que seamos felices.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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