15 de Diciembre de 2017

Opinión

Invitación a delinquir

Parece ser que las leyes están hechas para beneficiar a los delincuentes y son un reto a la paciencia de los denunciantes o los afectados.

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Personas dignas de crédito se han manifestado alarmadas por la serie de robos que ocurre en las costas del Estado –sobre todo en Progreso y sus comisarías en perjuicio de jubilados extranjeros, pero también de yucatecos- y aquí mismo en Mérida.

Hay quienes señalan que el asunto ha rebasado a las autoridades –en Progreso hay tal impunidad de los ladrones que muchos de quienes vienen de Canadá y Estados Unidos huyendo del frío (la mayoría de la tercera edad) han optado por devolver la casa que alquilaban y regresar a su país-. La policía estatal ha establecido una operación de vigilancia especial, pero no ha sido lo eficaz que se esperaba.

En redes sociales se comentan casos específicos y se detalla inclusive el modo de operar de los ladrones. Uno de los más socorridos es presentarse como técnicos que van a instalar cámaras de seguridad cuando los dueños de la casa no están y se queda sola la persona del servicio, a quien dicen que los mandó el patrón. También está el truco, que han empleado en Mérida, de llegar con una caja de regalo.

La creatividad de los malosos es casi infinita y la eficacia de los cuerpos de seguridad queda chica al lado de los delincuentes. De los robos ocurridos en las casas de playa, dicen los afectados que los rateros “son conocidos a veces hasta por los propios policías”.

De poco sirve denunciar porque en ese renglón, como en muchos otros de la justicia, parece ser que las leyes están hechas para beneficiar a los delincuentes y son un reto a la paciencia de los denunciantes o los afectados. Las estadísticas lo dicen:

México es segundo lugar, según el Indice Global de Impunidad 2015, sólo debajo de Filipinas, entre 59 países evaluados, de acuerdo con datos de la Universidad de las Américas de Puebla. Esta medición revela que Yucatán, con 72.8 puntos, tiene un grado “muy alto” de impunidad.

Sólo se denuncian en este país siete de cada 100 delitos y del total de denunciados apenas 4.4 por ciento llega a sentencia. Miguel Carbonell, jurista de la UNAM, dice que llegan a juicio 1.6 de cada cien ilícitos denunciados. De acuerdo con una medición del Inegi, la impunidad es uno de los 10 principales problemas que aquejan a los mexicanos.

Con esos números, la invitación a delinquir está abierta.

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