20 de Septiembre de 2018

Opinión

La limpieza de nuestras playas

Nuestra costa está llena de asentamientos y no existe una normativa ni un programa de vigilancia que aseguren el manejo de las aguas residuales.

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Volviendo al tema de la limpieza de nuestras playas, en referencia al problema de la falta de un manejo adecuado de las aguas residuales, hace ya más de 15 años un grupo de personas, preocupadas por el futuro de nuestros litorales, propusimos la creación de un fideicomiso, del tipo del FIDE, que, partiendo de un fondo revolvente, desarrollara un estudio puerto por puerto y casa por casa, a fin de conocer su equipamiento para el manejo de sus aguas residuales y de acuerdo con cada problemática definiera una solución para las viviendas, dotando a cada una de la infraestructura adecuada para el buen manejo de sus aguas residuales. Desafortunadamente esto no fue escuchado, tal vez porque lo que cada residencia requiriera en materia de inversión debería ser devuelto a plazos en un periodo de 5 ó 10 años, dependiendo del monto que se necesitara, a fin de impactar moderadamente en las finanzas de las familias veraneantes.

Hoy día, nuestra costa está llena de nuevos asentamientos y no existe una normativa ni un programa de vigilancia que aseguren el buen manejo de las aguas residuales, lo que en el verano se agrava sustancialmente, y es que una casa que ha estado siendo utilizada esporádicamente, de pronto se llena de personas que comienzan a enviar aguas negras a una fosa séptica de características y equipamiento de descarga inadecuados, misma que, para llegar a su nivel de servicio, requiere de seis a ocho semanas, periodo durante el cual su eficiencia es mínima y su impacto ambiental preocupante, afectando la calidad del agua de las playas cercanas.

Al hablar de este tema, siempre recuerdo que, hace ya casi 20 años, el encargado federal de monitorear la calidad del agua en nuestras costas me comentó: Si yo tuviera la autoridad para hacerlo, a partir de los primeros días de agosto, desde el muelle de Chicxulub hasta poco después de la boca del puerto de abrigo, llenaría las playas de letreros de prohibido bañarse en el mar, especialmente los niños y los adultos mayores, por la concentración de contaminantes que propician problemas de dermatitis y otitis, en el mejor de los casos.

Y hoy seguramente la situación debe ser peor. Ahora entiendo a un amigo que me dijo: Por eso ahora todas las casas de la playa tienen alberca.

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