17 de Octubre de 2018

Opinión

Por una Mérida sin volcaduras

Los jóvenes inexpertos al volante tienen una mayor tendencia a asumir riesgos y buscar nuevas emociones al conducir.

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Me comentaba un amigo que ahora, cuando recibe el periódico, lo primero que hace es ver en dónde se volteó el carro (o los carros) del día anterior y creo que tiene razón, pues es impresionante la cantidad de coches que acaban volteados en las calles de nuestra ciudad, pero lo cierto es que el principal problema es el mal manejo de los conductores, que, en realidad, por diferentes factores, son los causantes de estos accidentes viales, en los cuales yo pienso que somos líderes.

Como ya hemos dicho, el principal problema es que hay conductores inexpertos al volante, siendo evidente que el número de accidentes de tráfico es menor en la medida que aumenta la edad a la que se autoriza a conducir solos, ya que para realmente aprender a manejar bien se requiere de tiempo y se necesita mucha práctica para llegar a ser un buen guiador. Esta falta de experiencia y capacitación al conducir hace que los que van al volante lo hagan con exceso de velocidad, no guarden la distancia adecuada, estén distraídos y, muchas veces, vayan alcoholizados, lo que incrementa su nivel de riesgo y expone a los demás usuarios del espacio vial.

Los jóvenes inexpertos al volante tienen una mayor tendencia a asumir riesgos y buscar nuevas emociones al conducir, lo que contribuye a que incurran en comportamientos peligrosos que pueden terminar en volcaduras.

Si bien es cierto que prevenir los accidentes de los jóvenes conductores no es fácil, también lo es que existen algunas medidas que pueden ayudar a reducir la tasa de accidentalidad: mejorar la información sobre las causas y consecuencias de los accidentes, educar desde la infancia, es decir, fomentar la educación vial en los hijos convirtiéndonos en un ejemplo, fijar un límite cero para la tasa de alcohol en la sangre de los conductores jóvenes y siempre que se vaya a consumir bebidas alcohólicas designar a un conductor que no ingiera una gota de alcohol.

Un factor obligatorio es que sólo se debe permitir manejar cuando se hayan adquirido la responsabilidad y los conocimientos que aseguren la conducción; es decir, hasta que se tenga la madurez suficiente y se entienda y se tenga la responsabilidad necesaria. A más mesura menos accidentes. Vamos por una Mérida segura.

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