12 de Noviembre de 2018

Opinión

Pero, ¿sabemos manejar?

Lo cierto es que las enormes deficiencias al conducir quedan manifestadas en el sinnúmero de accidentes viales que cada día ocurren.

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Si en una reunión preguntáramos a familiares y amigos si saben manejar bien, seguramente todos dirán que conducen como pilotos de Fórmula Uno y nadie aceptará que lo hace mal, aunque tal vez ninguno ha tomado un curso de manejo en su vida. Lo cierto es que las enormes deficiencias al conducir quedan manifestadas en el sinnúmero de accidentes viales que cada día ocurren.

Para conducir bien hay que empezar desde el principio: saberse sentar adecuadamente al volante. Al hacerlo, con la espalda bien pegada al respaldo, debemos estirar los brazos, sin separar los hombros del respaldo y colocar los brazos estirados por encima del volante; nuestras manos deben quedar por detrás del volante, con nuestras muñecas sobre la guía; al mismo tiempo, nuestras piernas deben llegar bien a todos los pedales, y antes de ponernos el cinturón de seguridad debemos revisar los espejos; al manejar no hay que olvidar que la posición correcta de los brazos es al cuarto para las tres.

Al conducir hay que siempre ver más adelante del coche que nos precede para prevenir frenazos y prever la presencia de retenes, prestando atención a la posible incorporación repentina de vehículos a nuestro camino. En este sentido, es importante adecuar la velocidad a lo que se pueda ver y tener mucho cuidado en las curvas con poca o nula visibilidad.

Saber frenar es muy importante, ya que no es lo mismo hacerlo en un semáforo o para estacionarnos que cuando vamos a 100 km/h para evitar un choque, circunstancia en la que prácticamente ninguno sabe frenar. Para detener el coche, en caso de un posible choque, sólo hay que hacer dos cosas: frenar muy fuerte, como si tuviéramos que romper el pedal y contener el volante hacia un sitio seguro, olvidándonos de todo lo demás.

Los choques más fuertes a menudo son consecuencia de una distracción. Por tanto, hay que evitarlas y no manipular al conducir ningún tipo de dispositivo de entretenimiento, de telefonía o de ubicación de nuestra ruta; incluso es recomendable evitar conversaciones que distraigan y, sobre todo, discusiones, que pueden tener consecuencias nefastas.

Y hay otros aspectos importantes que tocaremos la próxima semana, pero, ante todo, aprendamos a manejar bien.

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