12 de Diciembre de 2017

Opinión

Disrupción

En el mundo de los negocios, la planeación a largo plazo ya casi no existe.

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Hace poco, en amena charla con amigos, reconocíamos nuestro asombro ante los cambios que han venido ocurriendo con el paso del tiempo durante esta era moderna, asombro que quizás no experimentan con la misma intensidad las generaciones más jóvenes, ya que para ellos, desde que nacieron, el cambio ha sido una constante.

Hasta hace pocos años, hablar de futuro suponía imaginar cosas que podrían estar ocurriendo 50 ó 100 años después. Hoy, cuando hablamos del futuro, por lo general nos referimos a los avances que atestiguaremos en un plazo de dos a ocho años; el futuro está ya casi encima de nuestra vida diaria. En el mundo de los negocios, la planeación a largo plazo ya casi no existe. La única previsión factible es pensar que, a largo plazo, nuestros negocios deben conservar dos características principalmente: la adaptabilidad y la resiliencia.

Quien pretenda aferrarse al pasado está destinado a desaparecer. Sólo empresas abiertas a los cambios y dispuestas a adaptarse a nuevas reglas, modificar sus productos o la forma en la que prestan sus servicios, podrán lograr algo que de por sí ya era muy difícil en México: permanecer vigentes a lo largo del tiempo. Incluso, si a pesar de esa apertura, algún suceso golpea momentáneamente a la empresa, debemos ser capaces de recuperarnos, regenerarnos y reinventarnos con gran rapidez. En resumen, debemos estar atentos y preparados para enfrentar la disrupción, o mejor, ser agentes disruptivos, ser quienes causen y conduzcan la disrupción.

La palabra disrupción, aunque proviene de la raíz latina disruptio-onis, ha llegado a nuestra lengua a través del inglés, ya que en el vecino país del norte se usa cada vez con mayor frecuencia en el lenguaje de los negocios. El diccionario de la Real Academia Española define disrupción como “rotura o interrupción brusca”, otras fuentes intentan definirla con sinónimos tales como interrumpir, perturbar, afectar, alterar, convulsionar, alborotar, reventar, trastocar, desorganizar, entorpecer, quebrantar y muchos otros.

Yo concuerdo con la definición que propone Tony Seba, un egresado del MIT y catedrático de Stanford, experto en el estudio de eventos disruptivos: Disrupción es cuando un nuevo producto o servicio contribuye a la creación de un nuevo mercado, y además debilita, transforma o destruye un producto, una categoría de mercado o una industria entera.

Recordemos que un solo hombre, Steve Jobs, fue el artífice de grandes eventos disruptivos en varias industrias y productos. Otros capitanes de empresa y líderes protagonizan también cambios disruptivos. Pronto estaremos presenciando impactantes disrupciones en terrenos de la gestión de energía y el modelo actual de transporte, con efectos e impactos detonantes en muchos otros sectores.n

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