12 de Diciembre de 2017

Opinión

Roebling

Conoce la interesante historia del Brooklyn Bridge.

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Cuando en 1852, un inmigrante alemán, ingeniero, inventor del cable de alambre y propietario de una compañía metalúrgica especializada en construcción de puentes, llamado John Augustus Roebling, no pudo llegar a Brooklyn en el ferry que hacía la travesía desde Manhattan, debido al hielo que cubría el East River, se le ocurrió la idea de diseñar un puente que uniera esas dos, en ese entonces, ciudades independientes, y hoy, distritos de la ciudad de Nueva York. Así se gestó el proyecto para construir lo que primero fue el New York and Brooklyn Bridge, después el East River Bridge, y finalmente denominado de manera formal por el gobierno municipal como Brooklyn Bridge.

El 1 de junio de 1869 fue aprobado el diseño del puente, pero, cinco días más tarde, Roebling sufre un accidente cuando un transbordador le aplasta un pie, y a pesar de haberle amputado la extremidad, no se evita que contraiga el tétanos, lo que le causa la muerte, no sin antes depositar la responsabilidad de la construcción del puente en manos de su hijo Washington, de 32 años de edad.

Es un puente de estilo neogótico, y fue el primero en el que se utilizó una técnica mixta, ya que es colgante y atirantado a la vez. Su construcción dio inicio el 3 de enero de 1870 y concluyó el 24 de mayo de 1883. Las torres están hechas de roca caliza, granito y cemento rosendale, y para cimentarlas se usaron unos arcones neumáticos, que ocasionaban en los trabajadores la enfermedad del aeroembolismo o síndrome de descompresión, muy común en los buzos. La enfermedad era desconocida en ese entonces, y el médico de la obra Andrew Smith la describió como “la enfermedad de los cajones de cimentación”.

Precisamente a causa de una descompresión, Washington Roebling quedó incapacitado y postrado en su cama, de modo que la supervisión la realizó desde su apartamento, desde el cual tenía vista hacia el área de las obras, y para lo cual fue invaluable la asistencia de su esposa Emily Warren Roebling, quien durante 11 años fue el crucial enlace que llevaba las órdenes por escrito de su marido a los ingenieros encargados de la obra. Emily estudió matemáticas avanzadas, aprendió el cálculo de las curvas catenarias, la resistencia de los materiales, especificaciones de puentes y dominó las complejidades inherentes a construir con cables. Cuando el puente abrió al público, ella fue la primera en cruzarlo.

El primer día, cruzaron el puente más de 1,800 vehículos y 150,000 personas, costó 15.1 millones de dólares y durante su construcción murieron 27 personas. Desde su apertura se convirtió en un ícono de la ciudad de Nueva York, en 1964 fue declarado Monumento Histórico Nacional, y en 1972 Hito Histórico Nacional de la Ingeniería Civil.Durante 20 años fue el puente más largo del mundo, con 1,825 metros de extensión, y sus 486.3 metros de claro entre pilares.

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