25 de Septiembre de 2018

Opinión

"Salud, comodidad sin compromiso"

Es correcto que exijamos oportunidad y certeza diagnóstica al médico, pero, con la honestidad y madurez que nos deben regir.

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Cada vez que somos presa de enfermedad, lo primero que visualizamos es estar en un consultorio atendido por particular especialista a quien casi le exigimos nos expida receta que alivie la dolencia, máxime si del sistema de salud gubernamental hablamos. Los avances en el área médica han sido magnificentes, sin reparar en nuestro compromiso que como sociedad tenemos para perpetuar la integridad corporal.
Hasta hace 50 años, era impensable visualizar el interior de un cerebro, a menos que se realizara una cirugía. Tratamientos como las terapias biológicas para la artritis deformante, trombolíticos para infartos o el acelerador lineal para reducir o achicar un cáncer serían capítulos de alguna obra que emulara a Julio Verne.

Estos avances nos han permitido prolongar la vida y mejorar las condiciones del cuerpo humano, pero la pregunta a estas alturas sería: ¿cuál ha sido, como sociedad, la participación para sumar esfuerzos y evitar reducir la cabalgante posibilidad de enfermarnos? ¡Realmente poca!
Vivimos en un constante devenir en el cual la búsqueda del máximo beneficio con el mínimo esfuerzo hace evidente la decadencia del ser humano en el rubro de la salud. Tal parece que olvidamos que cualquier proyecto se debe construir con dedicación y perseverancia. Al día de hoy, todo lo queremos resolver con “una pastilla mágica” y allí es donde la charlatanería, aprovechando la ignorancia, encuentra tierra fértil.
Así tenemos a quienes quieren bajar de peso, padecen de la presión o diabetes o al bronquítico fumador, en quienes el denominador común es depositar su esperanza en equipos y/o medicamentos de vanguardia, olvidando el compromiso personal y social con la salud.

Es irresponsable pensar que sólo el experto debe actuar. Es correcto que exijamos oportunidad y certeza diagnóstica al médico, pero, con la honestidad y madurez que nos deben regir, pregúntate: ¿qué hice para evitar que me enfermara? Para recuperar la salud se requiere del trabajo en equipo: 50% capacidad del profesional y 50% compromiso real del paciente para cumplir el tratamiento y medidas preventivas.
Por todo lo dicho, amable lector, te confirmo que “no todo es una pastilla” para estar sanos. Hay que educarnos, leer, buscar orientación, realizar ejercicio, cuidar la alimentación, manejar el estrés, dormir con calidad y promover valores que permitan “evitar la enfermedad”.

Tenemos que invertir en el capital más importante del ser humano: la salud. ¡Cuesta trabajo!, claro que sí, pero bien lo vale cuando pasan los años.

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