13 de Diciembre de 2018

Opinión

No es el plástico, ¡eres tú!

El Poder de la pluma

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Siempre estamos buscando culpables para nuestros problemas, no queremos asumir la responsabilidad de nuestras acciones, y en cuanto al calentamiento global y al daño ecológico del planeta, el villano preferido es el plástico.

Hoy, si pides un popote de plástico o lo usas en alguna de tus bebidas, todas las personas voltean a mirarte como responsable del calentamiento global. La culpa real no es del plástico, que es un material muy útil, el uso que le hemos dado al plástico en objetos desechables o de uso de corto plazo es el problema.

Toneladas de plástico son desechadas diariamente después de haber tenido una vida útil de no más de 20 minutos.

En los últimos diez años se produjo más plástico que en todo el siglo XX, pero el problema real no es su producción, sino que el 50% del plástico producido se utilizó en productos desechables.

Cada minuto en el mundo se compran un millón de botellas de plástico, y prácticamente cada minuto se tira a la basura la misma cantidad. Los océanos son los principales receptores de estos desechos, ya que cada año 8 millones de toneladas de plástico son tiradas en él causando destrucción de todos sus ecosistemas.

La responsabilidad de este hecho es nuestra, y por eso debemos cambiar nuestros hábitos de consumo. Cuando vamos de compras ¿compramos solo lo que necesitamos?, ¿sabemos lo que pasa con nuestros residuos o nos quedamos contentos con que un camión pase tres veces a la semana por nuestra casa y se los lleve lejos de nuestra vista?, ¿podríamos vivir sin plásticos?, ¿podríamos exigir al fabricante que use otro envase?

No tenemos que llegar al extremo de no tener plástico en nuestras vidas o dejar de utilizarlo en la producción, lo cual sería imposible, pero sí podemos reducir nuestro consumo cambiando nuestros hábitos, adquiriendo prácticas más sustentables.

La ONU ha creado un programa que se llama “No soy yo, eres tú”, que marca la dependencia que tenemos con el plástico, del ambiente tóxico que hemos generado. Si no queremos un planeta contaminado y las consecuencias de esto, debemos de comenzar una relación más sana con nuestro medio ambiente.

No solo dejar de usar popotes de plástico, que en sí es una gran medida, sino también eliminar el uso de bolsas de plástico en los supermercados llevando nuestras propias bolsas.

En Mérida hay una campaña que se llama “Saca tu sabucán” haciendo referencia a las bolsas que tradicionalmente se usaban al ir al mercado. Podemos llevar varias de ellas con nosotros para no utilizar bolsas de plástico, y el día que se te olviden pide que empaquen tu mercancía en cajas.

Piensa en nuevas formas de evitar el plástico y compártelas con #SinContaminación por plásticos. No es suficiente hacer campañas para recoger los plásticos, no es suficiente reciclarlo, debemos de empezar a no producir objetos desechables con este material, que es muy útil en mangueras y en la industria, ya que es un material ligero y resistente que sirve para muchas cosas útiles, pero que está acabando con un ecosistema que no puede biodegradarlo y está sumergido en plástico.

Pero no es el plástico el que está acabando con el planeta, somos nosotros y nuestra inconsciencia, nuestra necesidad de comodidad. Podemos elegir reemplazar 200 botellas de plástico que usamos al año, por un vaso portable hecho de un material más resistente que se pueda lavar y volver a utilizar.

El 91% de los desechos de plástico en el mundo no llegan a reciclarse.

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